Estamos prácticamente en el ecuador de la época estival, lo que nos obliga a ir sacando conclusiones sobre lo que llevamos, y lo que nos queda por venir antes de coger el último sprint hacia la meta de final de año.
Durante este comienzo de mes hemos visto como el mercado de renta variable se ha caracterizado por moverse en unos rangos muy estrechos, con una volatilidad muy baja, y una reducción considerable del volumen negociado.
Es normal que durante el verano baje sistemáticamente el volumen de contratación de los activos, ya que es una época complicada, pues muchos inversores se van de vacaciones y aprovechan para cerrar sus posiciones antes de verano o incluso, aun no haciéndolo, permanecer inactivos.
Es lógico y conveniente  que al coincidir con el final del primer semestre, es la época del año apropiada para sacar conclusiones sobre la primera mitad del mismo. Además, en  este ejercicio se da la coincidencia  que llevábamos muchos años sin tener un trimestre tan bueno en renta variable, que muchos inversores siendo conscientes  que ya han hecho el año, aprovechan para poder irse de vacaciones tranquilos y con todo cerrado, cosa que  en veranos anteriores no ha sido así, en absoluto.
Por otro lado, la calma que estamos viviendo actualmente en el mercado nos tranquiliza, pues muchos son los que pensaban que después de revalorizarse tanto durante la primera mitad de año, en verano iba a ser cuando los mercados iban a desplomarse sistemáticamente.
La conclusión que podemos sacar es que para aquellos inversores inquietos, aunque el mercado este actualmente en calma, siempre podemos hacer algún tipo de operativa, pues tenemos multitud de activos que pueden complementar fácilmente la operativa como el mercado forex o de materias primas, e incluso para los más eruditos poder hacer  alguna estrategia de relativos concreta.