La industria de pagos está en pleno proceso de transformación para adaptarse a la PSD2, una nueva directiva europea de obligado cumplimiento que entrará en vigor el próximo mes de octubre y que afectará no sólo a las compañías de pagos sino a todos los usuarios, ya que entre otras cosas permite que se realicen pagos sin las tradicionales tarjetas bancarias. Únicamente hará falta tener una cuenta con dinero en el banco y los bancos deberán permitir a los Proveedores de Servicios de Pago (PSP), que es la nueva figura que gestiona el intercambio monetario, el acceso a dichas cuentas para transferir el dinero al comercio sin necesidad de que medie una tarjeta bancaria.
Otros cambios que supone PSD2 son:
– El cliente ya no tendrá necesidad de introducir sus datos de pago cada vez que realice una compra, sino que autorizará a su banco a compartirlos con terceros proveedores
– Se abre la puerta a nuevas formas de pago aparte de la tradicional tarjeta de crédito, ya que otros actores como los retailers, las compañías de teleco o de correos podrán transformar, por ejemplo, sus programas de fidelidad en medios de pago de forma sencilla.
– Las entidades bancarias deberán dar acceso a terceros a la información de sus clientes sin discriminación una vez  hayan sido autorizados por el cliente, con la consiguiente necesidad de que esos datos sigan siendo seguros, ya que en caso de problema el banco deberá responder ante su cliente.
– Otra comunidad que espera aprovechar el acceso a las cuentas de los clientes es la de las Fintech. Con la PSD2 las Fintech tendrán la oportunidad de ayudar a los bancos tradicionales a innovar y generar nuevas fuentes de ingresos, a la vez que mejorar las propuestas a los clientes.
Todos estos cambios suponen una renovación del mercado de pagos tal y como lo conocemos ahora, que dará paso a un panorama más abierto y colaborativo, en el que el cliente reafirma su importancia y capacidad para decidir cómo quiere realizar sus pagos. Por su parte, los bancos deberán evolucionar si no quieren perder su mercado, ya que si hasta ahora tenían el control de prácticamente todo el proceso de pagos, con la nueva normativa se verán obligados a dar acceso a los datos de sus clientes a terceras partes. En este sentido, la seguridad de los datos desempeña un papel esencial.