A los grandes operadores de telefonía se les presupone una capacidad de innovación superior a la de otros sectores. A fin de cuentas, su base tecnológica más es elevada. Pues nada más lejos de la realidad, una de sus grandes preocupaciones es la transformación digital; o, mejor dicho, las empresas tecnológicas que son más innovadoras. El otro gran problema, ese al margen de sus competencias, es la regulación. De esta forma se configuran los ‘cocos’ que más miedo dan al sector de las telecomunicaciones.

Y es que las cifras no dejan lugar a las dudas. El 80% de las grandes telecos a nivel mundial considera que su mayor riesgo son las limitaciones normativas y, por tanto, las multas regulatorias. Así se recoge en el informe anual ‘Telecommunications Risk Factor Survey’ que elabora la consultora BDO.

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De hecho, la preocupación por las limitaciones normativas se ha duplicado en un año, pasando del 42% al 80% las compañías de telecomunicaciones internacionales que lo consideran el principal riesgo. En el informe de 2016, los principales riesgos para este sector eran las fluctuaciones monetarias, las tasas de interés y la liquidez.

Ejemplos para estos temores no faltan. Entre los que destaca el informe de BDO estaría el nuevo código de comunicaciones electrónicas, que entró en vigor el pasado mes de septiembre, o la Agenda del Mercado Único Digital, que obligará a una serie de acciones concretas a todas las empresas. Pero además, hay que añadir el nuevo reglamento en materia de protección de datos que llagará en 2018 y que afecta de manera directa a los operadores de telecomunicaciones debido a que se han convertido en poseedores netos de la privacidad de sus usuarios. Y el fin del roaming, que no se debe olvidar.

Por si fuera poco, además las compañías deben adaptarse a los marcos regulatorios de competencia. Cabe recordar el veto que ejerció Bruselas sobre la compra de O2 (filial británica de Telefónica) por parte de la asiática Hutchinson.

La dificultad para seguir el ritmo

Según el informe de BDO, los cinco principales riesgos actuales de los gigantes mundiales de telecomunicaciones son: la agenda de la transformación digital; las limitaciones normativas; el crecimiento de los ciberataques; la volatilidad del entorno macroeconómico y político y los retos de la inversión en infraestructuras.

Christian Goetz, director mundial de telecomunicaciones de BDO estima que “el ritmo de cambio al que se enfrenta en todo el mundo el sector de las telecos nunca ha sido tan intenso. El ingreso medio por cliente en la industria está disminuyendo y la lealtad del cliente también está disminuyendo a medida que proliferan las opciones”.

Y este es el problema. Los clientes empresariales, y en particular las pymes, ahora también se están moviendo hacia los proveedores de OTTs y las nuevas tecnologías. Sin embargo, las grandes compañías de telecomunicaciones tienen que asumir la carga de la inversión en infraestructura, “mientras que los proveedores de contenido y los nuevos competidores en la industria cosechan los beneficios de esta infraestructura sin tener que realizar inversiones significativas”, añade Goetz.

WhatsApp, Skype, Facebook… el motivo por el que los grandes operadores de telefonía temen a estas empresas o aplicaciones es porque cada vez se mueven más rápido para saber dónde está el negocio, concluye el informe de BDO. De esta forma, incluso en mercados emergentes como India están siendo la herramienta principal de comunicación, habiendo pasado por encima del salto lógico que hubiera sido los SMS o las llamadas de voz.

Por este motivo, las grandes telecos deben acertar en sus inversiones financieras, porque el margen de error para encontrar los modelos que funcionen se estrechan. El miedo está presente.