Restan pocas semanas para que dé comienzo la séptima temporada de ‘Juego de Tronos’. Mucha gente está expectante. Quizá demasiada teniendo en cuenta el número real de suscriptores que tiene HBO o las plataformas de video de los operadores que tienen los derechos de emisión. ¿Entonces? La piratería tiene la respuesta. Aunque la justificación cada vez suena más ridícula.

Las alarmas, no solo en el ámbito audiovisual, siguen encendidas. El tráfico de productos falsificados y la distribución ilegal de contenidos digitales por internet siguen creciendo en todo el mundo. En ambos casos, este crecimiento parece estar motivado por el auge de las nuevas tecnologías y del comercio electrónico.

Así, según un informe que acaban de hacer público la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y la Unión Europea, la mayor parte del tráfico de productos falsificados tiene su origen en Asia, siendo China su principal productor y emisor. El estudio señala que hay 10 categorías de productos que representan más del 60% de las falsificaciones, y entre ellos se encuentran alimentos, medicinas, perfumería y cosmética, moda y complementos o productos de electrónica.

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Aunque uno de los que siguen más castigados es el que tiene que ver con los contenidos audiovisuales. Según explica Laura Urquizu, CEO de Red Points, al margen de este informe, hay sectores como el de la distribución de contenidos digitales vía streaming que se ven cada vez más afectados por la piratería, “algo que se evidencia si se observan los últimos movimientos que la industria del entretenimiento está protagonizando”.

Urquizu se refiere a una alianza que se ha hecho pública recientemente para reducir la piratería, y que están forjando los grandes estudios de Hollywood y algunos de los principales proveedores vía streaming del mundo, como Amazon, HBO y Netflix. De esta unión surge una nueva organización, Alliance for Creativity and Entertainment, de la que forman parte 30 compañías. Su principal objetivo es reducir la piratería online con los recursos que la ley facilita actualmente, e intentar incrementar la distribución del contenido legal.

¿Deben tener Netflix o HBO miedo a la piratería?

La respuesta es que no deberían, pero los datos no invitan al optimismo. Según un estudio elaborado por la consultora Gfk, con datos de 2016, un 47% de las personas que piratean contenidos audiovisuales lo hacen argumentando que ya pagan una conexión de internet. Otro 47% estima que los contenidos son muy caros. Las dos siguientes excusas son la rapidez en la piratería (42%), y la posibilidad de que no gusten los contenidos y por lo tanto no se arriesgan a comprar (37%). Todo esto refleja la conclusión de que la gente piratea por puro vicio.

Una suscripción mensual a HBO o Netflix cuesta menos de 10 €/mes. Y la cantidad de contenidos es inmensa, mucho. Tanto de series como películas o documentales. Además, tienen mayor calidad visual que los productos pirateados, su consumo es ágil, rápido y sencillo. Si el argumento es el precio, parece ilógico. Una persona que paga por una conexión a internet y tiene como principal ocio el consumo de series, por ejemplo, puede pagar perfectamente unos 100 euros al año en alguna de estas plataformas.

Y es que la lista de contestaciones con representación solo invita a pensar en el vicio del pirateo como forma de consumo. “Lo hace todo el mundo” o “No pago porque los contenidos pasan de moda” formalizan una actitud frente a esta forma de ocio. De ahí las medidas que siguen tomando cuando todo hacía pensar que la piratería se reduciría de forma más drástica.

Pero no. En 2016 se consumieron más de 900 millones de capítulos de forma ilícita, y su valor de mercado estaría cerca de los 1.500 millones de euros. Además, el 39% de ese consumo se hacía mientras estaba vigente la emisión de esas series. Por lo tanto, algunas de las “excusas” para no pasar por caja son totalmente ridículas.