Con el paso del tiempo los grandes operadores de telefonía han ido abriendo nuevas líneas de negocio. Pero también se han dado cuenta de que en otras dejaban de ser competitivos. Uno de estos nichos de negocio ha sido la venta de móviles en el mercado libre, donde grandes superficies y comercios especializados están ganando la batalla.

Al menos así se concluye en un estudio de Phone House donde se indica que 6 de cada 10 usuarios ya optan por comprar terminales móviles totalmente al margen de los operadores de telefonía. Lógicamente hay que entender que, en este caso, el estudio está hecho sobre la base de usuarios de la compañía. Clientes que tienen una clara predisposición a comprar productos de esta manera.

Sobre este estudio de Phone House, donde destaca ese 64% de usuarios que optan por comprar móviles en el mercado libre, también hay datos curiosos como que el 57% manifiesta disponer de una tablet, y un 28% tiene algún tipo de wearable o dispositivo inteligente vinculado al smartphone a través de Bluetooth; principalmente smartwatch con acceso a llamadas, notificaciones y aplicaciones).

Aunque al margen del posible sesgo, la realidad es que los grandes operadores, entre ellos Movistar, Orange y Vodafone, sí han dado por concluida esta pelea frente a grandes establecimientos como puedan ser Media Markt, El Corte Inglés, o establecimientos especializados como el propio Phone House. Así, según los últimos datos de mercado, que corresponden a los primeros meses del año pasado, el 55% se vendía libre, sin que estuviera asociado de ningún modo a un operador. Es decir, está en la línea del estudio presentado. Y, lo más llamativo, es que apenas tres años antes eso solo suponía entre un 2% y 5% del total.

Los síntomas del cambio en la venta de móviles

Ese cambio tan drástico en los últimos 5 años se ha producido, sobre todo, por el fin en la subvención de móviles. Es decir, salvo excepciones y ayudas en la financiación, los operadores ya no “regalan” móviles con sus tarifas para captar nuevos clientes. Eso ha sido el gran acicate para el cambio de tendencia que, en los próximos años, seguirá en aumento.

Pero no ha sido el único factor. Entre otros, también hay que señalar la facilidad con la que se pueden adquirir dispositivos móviles a través del comercio electrónico. Sobre todo de origen chino. Esto ha provocado que mucha gente, especialmente los que más gustan de renovar su terminal cada año, puedan conseguir productos de manera sencilla. Además, la mayoría de estos fabricantes chinos ya adaptan sus procesadores a las frecuencias de espectro europeas, por lo que resulta más sencillo su uso.

Otro factor tiene que ver con la financiación. La mayoría de establecimientos han comprendido que un móvil de 600-700 euros resulta difícil pagarlo “de golpe”. Por lo tanto, permitir conseguir el producto a plazos, algo que antes permitían y fomentaban los operadores, se ha convertido en una gran opción.

Por último, las propias compañías de telefonía se han querido desentender de esta pelea. Así, en sus propios catálogos online cada vez hay menos referencias. Apenas mantienen uno o dos modelos de algunas marcas (y no todas), y solamente hay variedad en grandes fabricantes como Huawei o Samsung. Del mismo modo, solo Vodafone parece seguir apostando por su marca blanca, lo que indica que la venta de móviles es una preocupación menor en la línea de negocio de los operadores.

Consecuencias al cambio de tendencia

En este cambio, progresivo en los últimos cinco años como se ha visto, los grandes operadores han asumido varias circunstancias. La primera es que pierden el vínculo directo con sus clientes. Antes, cuando se compraba el móvil en un tienda, y encima no era libre, el usuario se tenía que hacer una tarifa con esa compañía.

Ahora no. De hecho fomenta que muchos clientes piensen en contratar sus servicios con operadores móviles virtuales (OMV), sobre todo cuando quieren solamente usar el móvil. A su vez, esto aumenta la portabilidad; es decir, el cambio de compañía. Algo que, paradójicamente, no es del todo bueno. Se debe a que un cambio de compañía conlleva unos gastos administrativos por parte de cada compañía, y si durante el tiempo que ha estado el cliente no ha sido lo suficiente para ser rentable, al final no interesa que haya tanto movimiento.

En todo caso, parece que la tendencia seguirá creciendo. Sobre todo porque los operadores, por el momento, lo están permitiendo.