El Grupo Cooperativo Cajamar ha presentado los resultados en el primer trimestre, que prueban, básicamente, la paulatina recuperación de la entidad, en línea con otros trimestres, aunque a ritmo lento. Mejora, en efecto, pero sobre una tasa demasiado elevada en la morosidad (13,18%) y unos ratios ralos en solvencia (65,91%), y rentabilidad (3,35%), a distancia de la medida del sector.

El beneficio neto del grupo aumenta un 81,2%, hasta 24,7 millones, con una reducción del 51% de las dotaciones para el saneamiento de activos inmobiliarios.

El margen de intereses de 140 millones, excluido el carry trade, es el 6,6% mejor que hace un año, un avance significativo, en cualquier caso, teniendo en cuenta el recorte en los tipos contratados para los depósitos -al revés que las comisiones (+29%)-, y el aumento de sólo el 0,4% del crédito en sus sectores estratégicos (el negocio agroalimentario y las pymes). Esa cartera asciende a 27.092 millones de euros.

No quiere perder su espíritu cooperativo, al mismo tiempo que espera un marco legal del Gobierno con la nueva Ley de Cooperativas de Crédito. Esa ausencia obliga a la entidad a operar como si fuera un SIP, las inconveniencias y limitaciones de cooperativas y las exigencias del resto de entidades de crédito.

El margen bruto recurrente aumenta un 10%, hasta los 225,3 millones, tras el recorte del 5,5% de los gastos de explotación, con una mejora del margen del 59,3%.

Es cierto que la tasa de mora baja, 2,18 puntos, pero sigue muy lejos de la media nacional (9%). El recorte ha sido gracias a la rebaja en un 18,6 % de los activos dudosos (en 4.112 millones, según la entidad), la reducción de los activos inmobiliarios adjudicados (-46,5%) y el aumento de las ventas (56,8% ó 116 millones).

En paralelo, Cajamar destaca los frutos de los acuerdos estratégicos con Generali y la gestora TREA en seguros de vida (9,2 %), planes de pensiones (100,8%) y fondos de inversión (74,3%), del mismo modo que con Cetelem en créditos al consumo.