Uno de los temas que más polémica ha generado siempre en relación conel sector financiero son los intereses demasiado elevados que, en ocasiones, se han aplicado sobre los créditos al consumo ofertados a los clientes. Además, esto se ha acrecentado aún más con la llegada de los minicréditos, aunque estos productos sean comercializados por prestamistas de capital privado.

En cualquier caso y aunque es cierto que en el mercado financiero actual podemos toparnos con préstamos personales asequibles, si comparamos el coste de los créditos bancarios españoles con los del resto de los países de la zona euro, podemos ver grandes diferencias. De hecho, la media de los intereses que aplica la banca europea en sus préstamos ronda el 6,17 % TAE, frente al 8,91 % TAE de las entidades españolas.

Estamos hablando de casi 3 puntos porcentuales de diferencia y como indican desde el comparador HelpMyCash, aunque pueda parecer poco, si lo trasladamos a euros, se trata de importes considerables. Por ejemplo, por un préstamo de 5.000 euros a devolver en 2 años con un interés del 6,17 % TAE, terminaríamos pagando 5.328 euros. En cambio, por el mismo préstamo, pero con el coste medio de España abonaríamos 5.477 euros en total, es decir, 150 euros más.

¿Podemos reducir el precio de un crédito?

Esta tendencia de que los préstamos personales concedidos por entidades bancarias españolas tengan un precio más elevado que los del resto de la zona euro siempre ha sido un hecho. Lo podemos ver claramente si nos fijamos en los datos facilitados por el Banco de España respecto a cómo ha evolucionado la TAE; por ejemplo, en el año 2015, la TAE media de España se estableció en un 9,03 % y la de la zona euro en un 6,54 %. Así, la diferencia es de casi 3 puntos porcentuales.

No obstante y aunque el coste medio de los créditos en España sea tan elevado, hay ciertos aspectos de los préstamos personales en los que podemos influir para conseguir abaratar su precio:

  • Importe: si lo que buscamos es pagar lo mínimo posible por el préstamo, es importante que nos aseguremos de solicitar únicamente la cantidad que necesitamos, ya que cuanto más pidamos, más intereses se generarán.
  • Plazo: el plazo es un factor fundamental a la hora de determinar el precio de un préstamo. De hecho, cuanto más reducido sea el periodo de devolución, menos intereses se generarán. Ahora bien, debemos tener en cuenta que un plazo muy breve, probablemente, implique cuotas bastante elevadas. Por eso, es imprescindible asegurarnos de ser capaces de hacer frente a todas ellas, ya que si caemos en un impago, terminaremos pagando mucho más de lo esperado.
  • Vinculaciones: son muchas las entidades bancarias que nos ofrecerán contratar ciertas vinculaciones a cambio de obtener un interés más reducido en nuestro préstamo. Estas pueden ser la contratación de productos adicionales (como seguros, tarjetas…), hacer uso de la tarjeta que tengamos un mínimo de veces al año, domiciliar la nómina en la cuenta que tengamos en la entidad, etc. No obstante, antes de vincularnos con la entidad, debemos calcular de qué manera pagaremos menos, ya que no siempre abaratará el coste del préstamo.

Podríamos afirmar que estos tres factores son los más importantes y en los que más margen de mejora podemos tener. Sin embargo, también debemos tener en cuenta otros aspectos como las ofertas puntuales que puedan lanzar los bancos en sus productos crediticios.