Desde hace bastantes meses se utilizan expresiones muy beligerantes para referirse a la guerra del taxi frente a las empresas que usan licencias VTC (alquiler de vehículos con chofer) como Uber o Cabify. Las palabras han dado un paso más, y ahora -de forma creciente- el fuego y las amenazas empapan esta lucha.

Los últimos hechos acaecidos en Sevilla son una muesca más. En concreto, un total de nueve turismos pertenecientes a Cabify han resultado calcinados durante la madrugada del pasado martes, al ser supuestamente incendiados en los estacionamientos de un alojamiento rural de Castilblanco de los Arroyos donde descansaban sus conductores.

Según han informado a Europa Press desde la Unión Nacional de Autoturismos (Unauto), que agrupa al sector de vehículos de transporte concertado, los coches pertenecían a una empresa del sector que había movilizado hasta Sevilla a 20 vehículos de su flota radicados en otras comunidades, para “reforzar” sus servicios a cuenta de la Feria de Abril, que arrancó el pasado sábado, para prolongarse hasta el siguiente. Desde dicha organización asumen que la autoría de los hechos corresponde a “grupos organizados de taxsitas”.

Esto ha sucedido apenas unos días después de que diversos conductores de Uber fueran amenazados de manera expresa durante la última concentración del sector. En el caso de lo acontecido en Sevilla, no hay -lógicamente- una reivindicación clara de los hechos, pero hace unos días en Madrid sí hubo amenazas veladas contra chóferes de Uber.

En concreto, SABEMOS pudo contactar con varios conductores y aseguraron que los insultos y las agresiones verbales, con promesas de linchamiento, fueron una constante por el centro de la capital.

Tras lo de Cabify, desunión

Si durante la última manifestación se pudo observar una palpable desunión entre las distintas asociaciones que representan los intereses del taxi, tras lo sucedido en Sevilla con Cabify se hace aún mayor.

La semana pasada desde la Federación Española del Taxi (Fedetaxi) hicieron un tibio seguimiento desde su posición representativa sin hacer ningún tipo de publicidad sobre la concentración. Esta vez han ido más lejos.

Fedetaxi se ha desmarcado por completo de los hecho y ha condenado la acción de manera rotunda mediante un comunicado. También condena que se utilice cualquier tipo de acto violento contra Cabify, Uber, o cualquier otro actor de los que, supuestamente, representan una amenaza para el sector del taxi.

En dicho comunicado dejan claro que ellos representan al 70% de los taxistas españoles y que, por lo tanto, deben ser unas de las voces autorizadas en esta guerra. Esta aclaración es un dardo frente a otras organizaciones que se están mostrando mucho más combativas y, en ciertos momentos, incluso agresivas.