El informe ‘Trabajar a todas hora, en cualquier lugar: efectos sobre el mundo del trabajo’ publicado hace unas semanas por la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y Eurofound, analizaba la implantación del teletrabajo en 15 países, entre ellos España.

La opción del teletrabajo está ganando terreno en varios países de nuestro entorno, y con resultados bastante alentadores.

Trabajar fuera de la oficina proporciona mayor flexibilidad y autonomía, un incremento en la productividad y motivación de los empleados, y la evidente reducción de costes, por no tener que invertir en desplazamientos y oficinas.

Los empleados que trabajan fuera no desconectan

Pero también puede provocar que los trabajadores trabajen más horas que las estipuladas, impidiendo que compagine adecuadamente su vida privada y laboral.

Según Jon Messenger, coautor del informe, “el uso de las tecnologías de la comunicación modernas contribuye a conciliar mejor la vida profesional y personal pero, al mismo tiempo, también confunde los límites entre trabajo y vida personal”.

En nuestro país, el 24% de los trabajadores que recurren a este método, trabajan más de 40 horas semanales, y el 42% afirma que se despierta varias veces por la noche, debido a los altos niveles de estrés que padecen.

España por debajo de la media europea

En España, el 6,7% de los empleados tiene el privilegio de trabajar fuera, muy lejos del 17% de media en la Unión Europea. La explicación de los sociólogos es que esto se debe a causas culturales, y que en ningún caso, se debe a un retraso tecnológico.

Al parecer, en España está muy arraigada la idea de que la productividad de un empleado se determina por el número de horas que pasa en la oficina y no por cumplir con sus objetivos.

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