Al igual que dice la expresión, como si un tuerto hubiese mirado a United Airlines, la aerolínea no gana para desgracias o escándalos. Después de echar a golpes a un pasajero a la fuerza por overbooking o de expulsar a una pareja de novios del avión por un malentendido; ahora, el conejo que aspiraba a ser el más grande del mundo ha muerto en uno de sus aviones.

El animal de la raza gigante murió en la sección de carga del avión Boeing 767 después de abandonar el aeropuerto londinense de Heathrow. La aerolínea ha abierto una investigación para saber los motivos de la muerte del ejemplar de 10 meses y 90 centímetros. De hecho, el animal aspiraba a ostentar el título del conejo más grande del mundo.

Este hecho tampoco es nuevo del todo. Hay que recordar que Airberlin fue incluso llevado a juicio por la muerte de dos bulldogs en la bodega de dos de sus vuelos. Pero en el caso de United simplemente es la gota de colma el vaso en un mes que la aerolínea desearía borrar.

Independientemente de que pueda ser llevada a juicio o no la compañía, las normas en materia de animales varían en función de las aerolíneas. Los animales domésticos que acompañen en su viaje a los pasajeros pueden ser aceptados como equipaje. La gran mayoría permite llevarlos dentro de cabina hasta los 6 kg. No obstante, como norma general Aena recuerda que “estos animales deben ir facturados y estibados en la bodega del avión, donde irán colocados en un recipiente o contenedor que puede ser obtenido en algunas compañías aéreas”.

Dos incidentes más

Pero el tema del conejo, sigue aún eclipsado por otro suceso. El pasado domingo 9 de abril, uno de los mayores escándalos aéreos de este año era protagonizado por un vuelo de United. Un pasajero fue sacado a la fuerza –golpeado y arrastrado por el pasillo del avión– del vuelo. La causa fue el overbooking, la venta de billetes por encima de la capacidad del avión. United Airlines pidió disculpas por haber incurrido en overbooking, pero no por el trato dado al pasajero.

La práctica del overbooking es algo legal. Y desde luego no es nada nuevo. Eso sí, la compañía está obligada a reembolsar en un plazo el coste íntegro del billete, y también a facilitar el transporte y comida a los pasajeros afectados. A ello se suma una indemnización dependiendo de la distancia y del destino del vuelo.

El hecho tuvo duras consecuencias. Especialmente económicas. United obtuvo un beneficio neto de 96 millones de dólares (90,1 millones de euros) en el primer trimestre, lo que supone un descenso del 69,3% con respecto al mismo periodo de 2016. La aerolínea lo achacó al alza del combustible. No obstante, el incidente lastró la evolución en el mercado de los títulos de la compañía, que se dejó 800 millones de dólares (751 millones de euros) en un solo día.

Y por último, a mediados de mes, una pareja de Utah que se dirigía a Costa Rica para su boda fue expulsada de un avión de United después de que la compañía asegurara que no estaba sentada en sus asientos correspondientes.

En definitiva, estos son los incidentes de uno de los meses más negros para la compañía. Unos acontecimientos que no solo han dado mala imagen a United, sino que han puesto sobre la mesa el debate sobre el overbooking dentro de todo el sector aéreo y los problemas de transportar animales en la bodega de un avión.