¿Renovarse o morir? Con esa pregunta, un medio de transporte como el tren, puede sentirse más que aludido. Desde que la máquina de vapor diera lugar a la Revolución Industrial, el tren se ha ido adaptando y modernizando a marchas forzadas a unos tiempos donde la tecnología marca el ritmo. Pero, lejos de amilanarse, el tren de hoy ofrece una oferta que pretende seguir uniendo tradición con modernidad.

En España, la joya de la corona –dejando a un lado el AVE–, son los trenes turísticos. El Al Andalus, el Transcantábrico o el Tren del Peregrino son solo algunos de los que recorren la geografía española con toda clase de lujos. Pero esto, evidentemente, no es made in Spain. Sino que diversos países ya lo ofrecían desde hace muchos años.

Tal es la pasión por estos trenes que ha nacido una agencia de viajes especializada en la venta de este tipo de viajes, Luxotren.  La empresa ofrece trayectos desde el Transiberiano hasta el tren de las Maravilla en Ecuador. Según la categoría de cabina y tren los precios oscilan entre los 4.500 euros hasta los 22.000 de las suites imperiales. No obstante, el precio medio del viaje ronda los 6.000 euros.

¿Y el InteRail? Este servicio que nació en 1972 permite que 300.000 jóvenes europeos utilicen cada año el pase InterRail, que sirve para viajar en tren de forma ilimitada por los 30 países europeos que participan en la red. Aunque ahora busca acercarse también a las familias tras encasillarse en el público joven, recientemente la Comisión Europea enterró el plan de regalar a todos los jóvenes nacidos o residentes en la UE un billete de Interrail gratis al cumplir los 18 años. Aunque sí subvencionará una iniciativa puntual para permitir a 5.000 jóvenes a viajar a otro país de la UE.

Y en un año en el que el AVE celebra sus bodas de plata, Renfe tiene previsto aprobar la compra de 15 nuevos trenes de alta velocidad y alta capacidad. Eso quiere decir, que además ofertarán aún más plazas. La única pega que se le puede poner al AVE son los altos sobrecostes de los proyectos y la escasa rentabilidad de la gran mayoría de líneas.

Tren de las Maravilla en Ecuador

¿Contra quién lucha el tren?

El tren como medio de transporte lucha contra el paso de los años y la evolución de la tecnología. Una tecnología que le pisa los talones y le dobla la velocidad en casos como el Hyperloop, nombre que describe el aparato para el transporte de pasajeros y mercancías en tubos al vacío a alta velocidad. Tan alta que supera los 1.200 kilómetros por hora. Y aunque todavía es un proyecto, ya se posiciona como la principal amenaza del tren a pesar de los esfuerzos por ampliar su Alta Velocidad.

De hecho, Hyperloop Transportation Technologies (HTT) y Carbures han comenzado a construir la primera cápsula de transporte de pasajeros del tren del futuro, cuya entrega está prevista para principios de 2018. La cápsula de transporte cuenta con una longitud de 30 metros de largo y 2,7 metros de diámetro, un peso de 20 toneladas, una capacidad de entre 28 y 40 viajeros y una velocidad de hasta 1.223 kilómetros por hora.

Por si fuera poco, la economía colaborativa también se cuela entre la competencia del tren. Plataformas como Blablacar, que permiten compartir coche entre personas a precios económicos, le están quitando pasajeros al tren. ¿Por qué? Porque la facilidad para desplazarse en coche a precios más económicos se impone a un medio de transporte que tradicionalmente era el más barato para algunos trayectos.

Y su eterno rival –además del coche particular–, el transporte aéreo, sigue dando guerra. Lejos de alcanzar sinergias entre ambos medios, las compañías low cost con sus billetes más económicos y tiempos de desplazamientos menores le siguen restando pasajeros.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 2,28 millones de usuarios utilizaron el transporte aéreo en el segundo mes del año, cifra similar a los que escogieron el tren de Larga Distancia para sus desplazamientos, con 2,3 millones. Dentro de este segmento, los viajeros que utilizaron el AVE superaron los 1,5 millones de usuarios.

Así las cosas, el tren promete seguir ofreciendo sus mejores propuestas para no caer en el olvido ni ser borrado de un plumazo por la tecnología.