La democracia y los procesos electorales son el control, más o menos, que la ciudadanía ejerce sobre sus gobernantes. Aunque ahora, con el auge de los denominados partidos populistas, tanto de izquierdas como de derechas, parece que deja daños colaterales en la economía.

Y es que el reguero de elecciones que hay (y habrá) es bastante amplio. Tras las de Países Bajos, Europa afrontará en los próximos meses diversos procesos electorales en Francia, Alemania y, posiblemente, Italia (o y hasta España). Aunque la tónica general será la incertidumbre.

De acuerdo con el último informe difundido por Crédito y Caución, que analiza el impacto en la economía que está teniendo la incertidumbre electoral, Italia es el país que debe ser observado más estrechamente. “Cualquier signo de un aumento del apoyo a los partidos populistas en ese país puede conducir a un aumento de los intereses, a una menor confianza y a un retraso en la inversión empresarial”, dice el informe difundido por la aseguradora de crédito.

El escenario base del informe,  que incluye un análisis detallado de cada uno de los procesos electorales, prevé que los partidos no convencionales ganen peso en los tres países y que sus posturas sobre la cooperación europea y el crecimiento de la inmigración tengan mayor impacto en los parlamentos nacionales.

En el corto plazo, el informe prevé efectos económicos poco significativos, “ya que la economía de la eurozona tiene unos fundamentos mucho más fuertes que hace un par de años”.

Sin embargo, indicadores como las primas de riesgo ofrecen alguna indicación de hasta qué punto los mercados financieros anticipan una victoria populista. En ese sentido, el informe recalca que el diferencial del bono francés alcanzó su punto máximo en febrero y desde entonces ha descendido. En Italia, sin embargo, no ha dejado de aumentar desde 2016, una evolución atribuible al riesgo político y a preocupaciones más generales sobre el desempeño económico.

El precario estado de la economía italiana convierte al país en un foco para la salida de capitales si la incertidumbre política sigue aumentando. Su euroescepticismo generalizado implica que, si llegara a producirse un referéndum sobre el euro, un voto de salida no sería impensable”, añade el informe.

Imagen | ‘BBC.com