El capital concedido a crédito en el mes de enero de este año ha crecido hasta los 1.886 millones de euros, frente a los 1.511 millones que circulaban en enero del 2016, según los últimos datos del Banco de España (BdE). Esto quiere decir que el flujo del dinero prestado mediante créditos sigue en auge y los españoles continúan utilizando estos productos para obtener liquidez.

No obstante y aunque no sea nada nuevo, los préstamos personales siempre han estado en el punto de mira de la sociedad y han sido un saco de constantes quejas ante el Banco de España. De hecho, durante el 2016, el 70 % de las quejas que recibió esta entidad estaban relacionados con los créditos al consumo.

Por estos motivos y como indican desde el comparador HelpMyCash, es fundamental que antes de contratar cualquier tipo de instrumento financiero, en concreto un préstamo, nos aseguremos de entender las cláusulas reflejadas en el contrato. Esto nos servirá para cerciorarnos de que estamos de acuerdo con todo lo pactado y, así, evitar posibles futuras sorpresas desagradables.

El ABC del contrato de un préstamo

A la hora de contratar un préstamo, debemos tener ciertos aspectos claros y saber cuáles son los más relevantes y los quenos afectan directamente. De hecho, si, por un lado, entendemos todas las cláusulas del contrato y, por otro, sabemos qué es lo más importante, podremos realizar una contratación totalmente segura.

En primer lugar, debemos saber qué importe elegir en base a dos aspectos. En primer lugar, la cantidad que escojamos debe de ser suficiente para cubrir nuestras necesidades; y, en segundo, no debemos seleccionar un importe superior al necesario, aunque nos lo ofrezcan, ya que se generarán más intereses sobre el capital total adeudado.

En segundo lugar, pero no por ello menos importante, la elección del plazo. Un plazo más extenso implica una cuota mensual más reducida, pero un mayor coste final. Así, escoger un plazo más breve para terminar pagando menos, puede convertirse en el mayor error, ya que nos arriesgamos a no poder hacer frente a las cuotas y caer en un impago. Por eso, es fundamental hacer un balance y escoger un plazo que se adapte adecuadamente a nuestra economía.

Después nos encontramos con los interesesque serán reflejados mediante la variable TIN. Debemos saber cuánto pagaremos por el dinero solicitado, ya que es el aspecto que más influencia tendrá en el coste del préstamo. No obstante, existen otros elementos que también afectarán al precio y que no se incluyen en el TIN como son las comisiones (estudio, apertura…), las vinculaciones (seguros, tarjetas…) y, en el caso de que decidamos reembolsar el capital anticipadamente, el coste que nos aplicará la entidad por esta gestión. Todo esto, lo podremos ver reflejado en la variable TAE que sí incluye el resto de gastos. No obstante, existe un gasto que no se refleja en este indicador y son los gastos que implica firmar el contrato ante notario, en el caso de que tengamos que hacerlo así. Esto suele tener un precio en torno a los 40 €.

Finalmente, debemos saber si es necesario presentar algún tipo de garantía como una vivienda o un cochepara acceder al dinero. En concreto, si acudimos a una entidad bancaria, puede ser muy probable que, dependiendo de la cantidad que solicitemos y de nuestro perfil, nos pidan un aval o avalista. Este aspecto no tiene ningún coste, pero sí que nos complicará el acceso a la financiación, en el caso de que no dispongamos de ninguna.