La Semana Santa ya está encima, y, por el momento, parece que no habrá grandes sobresaltos en los cielos europeos. Pero el verano se acerca, y la primera en volver a insistir sobre los problemas que se generan con las huelgas de controladores aéreos ha sido Ryanair.

La aerolínea de origen irlandés, escarmentada por los problemas que sufrió en marzo ante las huelgas de los controladores franceses, va preparando el terreno de cara a la próxima temporada de verano. Lo ha hecho este martes cuando ha comunicado, precisamente, cómo fueron los resultados del pasado mes.

Ha sido un portavoz de la compañía, Kenny Jacobs, el que ha informado de que Ryanair creció en marzo un 10%, hasta alcanzar los 9,4 millones de clientes, mientras que el factor de ocupación se mantuvo sin cambios en un 94%”. Aunque en este sentido ha precisado que todo esto hay que entenderlo en el contexto de una Semana Santa tardía.

Luego llegaron las excusas. Afirma que el tráfico anual alcanzó los 120 millones de pasajeros, pero que los datos registrados durante el pasado mes de marzo también se vieron afectados por la cancelación de más de 530 vuelos debido a diversos paros llevados a cabo por los controladores aéreos y algunas huelgas de handling, que redujeron nuestro tráfico en aproximadamente 100.000 clientes.

Ryanair no aguanta más

No se trata de nada nuevo. De hecho, el jefe de la Ryanair, Michael O’Leary, siempre ha sido muy crítico con las huelgas y reivindicaciones de los controladores aéreos. Incluso, en 2010, cuando se produjo un paro masivo en España, no tuvo problemas en arremeter con toda clase de insultos y reproches sobre sus altos salarios.

Por eso, desde la aerolínea hacen un “llamamiento al Gobierno francés y a la Comisión Europea (CE) para que tomen medidas, evitando otro verano de perturbaciones por parte de los controladores aéreos“.

Pero no se quedan ahí. Desde hace meses publicitan una web, Keep Europe’s Skies Open, con la que pretenden hacer partícipes a los clientes de las aerolíneas para que firmen y hagan constar su enfado a la CE. Lógicamente, culpan de los todos los problemas a los sindicatos de los controladores.

Imagen | ‘Aurelijus Valeiša