Desde los años ’80 es frecuente ver cómo las empresas introducen sus productos en las películas y series. Las compañías crean de esta forma una imagen de marca favorable y, frecuentemente, consiguen monetizar su inversión.

El mundo del motor ha sido uno de los grandes beneficiados en este tipo de prácticas. Por otra parte, los complementos de moda, lógicamente, también han tenido apariciones estelares. Estos son algunos ejemplos que ya son parte de la historia.

Ray-Ban: En 1993 la compañía de gafas de sol llegó a un acuerdo con los productores de Risky Business para colocar su producto en la cinta. Y tres años más tarde, como la acogida de la inversión fue tan grande, volvieron a ponerle las Aviator a Tom Cruise en Top Gun. El modelo Wayfarer de Risky Business aumento un 50% sus ventas, y las Aviator, un 40% en los 7 meses después del lanzamiento de la película.

Reese’s Pieces: M&Ms se negó a introducir su marca en E.T, a lo que Steven Spielberg respondió contactando con su competencia directa. Reese’s Pieces acabó invirtiendo un millón de dólares en la publicidad asociada a la película y, después del estreno, la compañía consiguió aumentar sus ventas un 65%.

BMW: Con una inversión de 13 millones de euros, la empresa automovilística consiguió un retorno de 240 millones de dólares en las ventas anticipadas del BMW Z3 Roadster que colocó en Golden Eye, la película de James Bond de 1995. Este no es el único ejemplo del product placement de BMW. Las ventas del Mini Cooper aumentaron un 22% con la introducción del coche en la persecución de The Italian Job.

Audi: Yo, robot tuvo entre su attrezzo un vehículo futurista que la empresa creó específicamente para la película. Los resultados de un estudio realizado en EEUU revelan que el papel del Audi RSQ, dió un gran impulso a las calificaciones de imagen de la marca. “Esta colocación ha reforzado los valores fundamentales de la marca Audi en los EEUU y ha ganado mucho terreno por criterios tales como el atractivo, distintivo y la afinidad entre los que han visto I, Robot en EEUU” comentó Tim Miksche, responsable del product placement de la compañía.

General Motors puso a disposición de Transformers todos los vehículos de los personajes protagonistas. Lo que provocó un crecimiento importante en las ventas, sobre todo el Chevrolet Camaro amarillo, que en la película aparecía como Bumblebee.

Marcas por casualidad

No siempre se utiliza una marca con su consentimiento o inversión. En ocasiones, las propias exigencias del guión hacen necesaria la inclusión de la marca.

Este es el caso de los “manolos” en Sexo en Nueva York, que convirtió al diseñador español Manolo Blahnik en una de las marcas más codiciadas por las fans de la serie.

O el caso de Nike en la última gala de los Oscar, cuando Seth Rogen, en homenaje a regreso al futuro, apareció en el escenario utilizando las mismas zapatillas Air Mac de la película. Gracias a esto, Nike obtuvo una gran rentabilidad, y de forma gratuita.