Los países miembros de la Unión Europea están obligados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 80% y un 95% para 2050. Esto significa que en el año 2020, cuando se comienza a aplicar la normativa europea, deberían circular en España 300.000 coches eléctricos, entre 1,2 y 2 millones en 2025 y en 2030, entre 4,4 y 6 millones.

El informe ‘Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050’, de la consultora Deloitte, estima que para cumplir con esas metas se requerirá una inversión pública de unos 6.000 a 11.000 millones hasta 2030. Es decir, unos 650 millones de euros anuales para crear una estructura de puntos de recarga que pueda sustentar esta cantidad de vehículos eléctricos. Además se usará para dar incentivos al comercio de coches eléctricos.

Sólo circulaban 6.500 vehículos de este tipo durante el año 2015 en nuestro país, y sólo se vendieron 4.750 vehículos eléctricos en 2016. Esto supone apenas el 0,4% de todos los matriculados, y es que los vehículos eléctricos son en nuestro país entre un 5% y un 24% más caros que los convencionales.

“Para el año 2020 se necesita llegar a un parque de entre 200.000 y 300.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables para garantizar en el medio plazo el cumplimiento de los objetivos medioambientales”, señala Alberto Amores, coordinador del informe de Deloitte. Se requeriría que el 5% de los coches que se vendan cada año sean eléctricos de aquí hasta 2020, frente al 0,4% del pasado año.

Seat abre el camino

Bajo este contexto en el que toca dar un paso, Seat se prepara para la nueva generación de coches eléctricos en un momento de crecimiento económico.

Y es que la ofensiva de modelos en la que está inmersa Seat ha permitido a la marca incrementar sus ventas en los dos primeros meses del año, hasta las 64.000 unidades. Es decir, un 13,6% más que en el mismo período de 2016. En España este incremento ha sido mayor: un 24%. “Seat es la marca con más crecimiento entre las europeas… Desde 2008 no se habían conseguido resultados tan buenos”, ha explicado Luca de Meo, presidente de la compañía.

De Meo asegura que “si la normativa de emisiones sigue tan restrictiva, los coches pequeños con motor diésel no serán rentables“. A su juicio, las nuevas regulaciones, más restrictivas en materia de emisiones contaminantes, acabarán por hacer subir el precio de los coches diésel mientras que, en paralelo, bajarán los de los modelos eléctricos ya que “las baterías serán cada vez más baratas”. Por ejemplo, hoy sólo el 20% de las ventas del Ibiza son diésel.

Para adaptarse a las exigencias del nuevo contexto del sector, aunque “hoy el mercado de eléctricos es residual y no es prioritario para nuestra marca”, añade que “Seat tendrá su primer eléctrico en 2019 y estamos pensando en cómo tener la gama de modelos electrificados”.

La apuesta de Seat por el coche eléctrico se pondrá de manifiesto el próximo mes de abril con una prueba piloto de coche compartido con 10 vehículos enchufables de su modelo eMii en un edificio que acoge a empresas emergentes tecnológicas de Barcelona para el desplazamiento diario de sus trabajadores. De esta forma, la compañía recabará información sobre los hábitos y el funcionamiento del coche.

Precisamente, en este edificio (el Pier01), Seat instalará un laboratorio digital al que han llamado Metropolis:Lab Barcelona, que estará especializado en la gestión del tráfico y la monitorización de los vehículos para buscar soluciones inteligentes que permitan avanzar en la movilidad sostenible.

Imagen | ‘@tuSEAT