WhatsApp, una de las aplicaciones más famosas y usadas, tiene un problema con la rentabilidad, pues hasta ahora no hace más que generar pérdidas a Facebook. Pero esto puede cambiar muy pronto, pues la app está cambiando su modelo de negocio

Hace 7 años se lanzó WhatsApp. Una aplicación que sin duda alguna cambiaría nuestras vidas. A día de hoy no tiene competencia. Tenemos alternativas, como Telegram o Line, pero ninguna de ellas ha sido capaz de lograr tantos méritos como la primera. No obstante, Telegram, la alternativa que más sombra ha hecho, tiene un volumen muy grande de usuarios (más de 100 millones de usuarios mensuales). En cuanto a actualizaciones y mejoras gana, y de lejos, pues mucha de las funciones que está incluyendo WhatsApp ya estaban antes en la alternativa de código libre.

A pesar de esto, aún no ha podido sacar beneficio. El servicio no es muy caro de mantener, o al menos así lo ha detallado la compañía en un comunicado. En febrero de 2016 tenían tan solo 58 ingenieros a su cargo, lo que equivale a 17,2 millones de usuarios por empleado (esta cifra es, cuanto menos, alucinante).

WhatsApp no es la mejor app, pero si la más usada

Es cierto que, en las empresas tecnológicas, debido principalmente a la globalización, tienen una brecha muy grande entre el número de usuarios y empleados, pero lo “normal” en estos casos suele ser 200 mil o 300 mil usuarios por empleado. Line, por ejemplo, tiene unos 330 mil usuarios por cada uno de sus asalariados, mientras que Snapchat tenía, en su mejor momento, un ratio de 200 mil. Ha conseguido mantenerse estable con unos costes mínimos, como podemos ver.

En octubre de 2014 se cerró la compra de la aplicación por parte de Facebook. Costó 21.800 millones de dólares. En aquél momento la aplicación contaba con 600 millones de usuarios, por lo cada uno de nuestros perfiles le costó a la compañía de Mark Zuckerberg unos 36 euros.

La compra estuvo autorizada por la Comisión Europea debido a que Facebook insistió en que WhatsApp y Facebook nunca podrían convergir en un mismo servicio, y no porque no tuviesen intención, sino porque por motivos técnicos no era posible. A finales del año pasado, la red social entró en problemas legales con la CE porque modificó los términos de privacidad de la aplicación de mensajería instantánea, o sea, por hacer aquello que supuestamente no era posible.

Mil millones de usuarios, pero aún sin ganancias

Dejó de cobrar por su servicio en enero de 2016, hace algo más de un año. Sin embargo, tan solo el 3% de los usuarios totales llegaron a pagar los 0,89 euros que costaba. Independientemente del número de personas que lo pagasen, está claro que esa cifra no es suficiente como para mantener los recursos que gasta una persona usando WhatsApp durante todos los días del año.

La rentabilidad ha sido siempre la odisea de esta aplicación. Quién diría que la aplicación de mensajería instantánea más famosa y más usada del mundo tendría problemas económicos, ¿no? Aunque parezca increíble, no es la primera vez que pasa. El caso de Cyanogen, por ejemplo, es muy parecido.

CyanogenMod era un sistema operativo libre para casi cualquier teléfono móvil del mercado. Cualquiera podía coger e instalarlo en su teléfono (muchos teléfonos eran compatibles, sobre todo los Android). La propia Google trató de comprarlos para deshacerse de ellos. En 2015 llegaron a la escalofriante cifra de 50 millones de instalaciones. Muchas empresas, algunas españolas incluso, dentro de las cuales se encuentra Telefónica, invirtieron cantidades millonarias en este software. Aun así, no supieron dar rentabilidad al proyecto y tuvo que ser cerrado.

WhatsApp quiere poner fin a sus problemas económicos

La falta de rentabilidad podría cambiar en breve, pues se está orientando cada vez más hacia el mundo empresarial. Después de comprobar que el modelo de negocio B2C no funciona, van a intentar introducirse en el B2B. O sea, que los usuarios pasaremos de ser unos potenciales clientes a ser el producto (lo cual, en parte, no es malo, pues implica que seguiremos disfrutando del servicio y de forma gratuita).

Pero esto no siempre ha sido así, pues hasta hace tan solo unos meses se bloqueaba toda cuenta en la que hubiera una empresa detrás. Toda aquella persona que usase WA con motivo comercial, vería bloqueada su cuenta, siempre y cuando, se diesen cuenta, claro. Sin saberlo, WhatsApp se estaba convirtiendo en su propio enemigo, pues estaba ralentizando lo que ahora ve como una evolución natural: prestar servicios a empresas.

Cambios de WhatsApp a lo largo de la historia (puntos clave en torno a la monetización)

Las opciones que tiene WhatsApp, no obstante, no se limitan a prestar servicios a empresas, sino que también tiene otras posibilidades. Sí, WhatsApp Status es una de ellas. Desde hace unos meses, como sabrás ya, Instagram inauguró una nueva función: Instagram Stories, algo muy parecido a Snapchat (parece que Zuckerberg se tomó el rechazo de la compra de Snap. Inc. como algo personal), solo que con una ejecución un tanto diferente.

Un tiempo más tarde, Facebook incluyó también la función, aunque algo más completa. Por si no fuera poco, tan solo unos días después WhatsApp también recibía la actualización. En principio, todos estos movimientos están enfocados en aumentar la rentabilidad de las diferentes aplicaciones de la familia. Instagram y Facebook, como podéis imaginar, ya lo son, pero la matriz está tratando por todos los medios en conseguir que la red social sea el nuevo YouTube, pues está dando unos pasos en cuanto a los vídeos muy tremendos.

WhatsApp Status no son vídeos en sí, son imágenes (aunque también se pueden publicar vídeos), pero el concepto es el mismo: quieren hacer pausas publicitarias entre las historias, así como también las están incluyendo en algunos vídeos en directo en Facebook. Y hablo en presente porque ya lo están probando en diferentes regiones del globo.