La presentación en sociedad de la cuarta plataforma y Aura, el asistente de inteligencia artificial que ha desarrollado Telefónica, han sido las grandes atracciones del pasado ‘Mobile World Congress’. El operador ha tratado de explicar por activa y pasiva en qué consiste eso de devolver los datos personales a los clientes. Todos parecen haber quedado satisfechos, aunque la compañía sabe que asume riesgos importantes con la implantación de este proyecto.

Estos contratiempos que puede encontrar Telefónica en el camino provienen de la legislación que asoma en el horizonte con respecto a la protección de datos; y el impacto corporativo y económico que supondría un fallo en el uso de los datos de sus clientes. Así se recoge en el informe corporativo de la compañía que audita EY para el ejercicio 2016.

Pero hay que empezar por el inicio. El concepto de Aura y la cuarta plataforma, tal y como lo ha explicado Telefónica, parece bastante sencillo. El operador recopilará y tratará los datos personales de sus clientes. Éstos estarán disponibles para que otras empresas puedan acceder a ellos siempre y cuando los usuarios den su consentimiento. Por hacerlo recibirán algún tipo de contrapartida. Mientras, el operador explica que, por ahora, no hará negocio vendiendo los datos, aunque no cierra la puerta.

¿Todo es tan sencillo para la compañía y los clientes? No tanto. Aquí es donde su auditor hace una llamada de atención. En primer lugar el informe tira de legislación y recuerda que “una intensa regulación en materia de protección de datos y privacidad puede derivar en una limitación para ofrecer servicios digitales innovadores tales como los servicios de Big Data“.

Advierte de que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), de 27 de abril de 2016, será directamente aplicable a todos los Estados Miembros a partir del 25 de mayo de 2018. El RGPD introduce sanciones administrativas de hasta el 4% del volumen de negocio global anual de las compañías por incumplir las normas de protección de datos.

Por este motivo Telefónica no tiene atado si venderá o no los datos de sus clientes. Principalmente porque en materia legislativa no sabe hasta dónde puede llegar y, por lo tanto, no sabe hasta qué punto los datos recopilados tendrán un alto valor añadido para otro tipo de compañías.

Telefónica y la gestión de los datos

El otro punto que trata con especial énfasis el informe de auditoría es sobre la cantidad de datos y su gestión. Señala que “las redes del Grupo Telefónica transportan y almacenan grandes volúmenes de datos confidenciales, personales y de negocio, tanto de voz como de datos. (…)”. Matiza que “aunque hace los mejores esfuerzos para prevenirlo, el Grupo puede ser considerado responsable de la pérdida, cesión o modificación inadecuada de los datos de sus clientes o de público en general que se almacenan en sus servidores o son transportados por sus redes”.

Y todo eso se deriva en que “podría involucrar a mucha gente y tener un impacto en la reputación del Grupo, así como dar lugar a reclamaciones judiciales y responsabilidades difíciles de cuantificar con anticipación“.

José María Álvarez-Pallete junto a Chema Alonso

¿Podría suceder algo similar? Seguramente Telefónica tenga atado al detalle cómo será la gestión de su cuarta plataforma, pero el “nunca” no existe. El propio CDO de la compañía, Chema Alonso, ha explicado en su blog que “si alguien piensa que no pueden aparecer Fake empresas para robar datos porque el sistema no tenga ningún proceso de revisión, es que no sabe nada del mundo del cibercrimen. Habrá un proceso de aprobación en el que estaremos muy vigilantes. Pero no os preocupéis, habrá un documento explicativo con todos los detalles de la revisión, para que nadie se lleve a engaño”.

Es decir, asumen que habrá empresas interesas en hacerse con esos datos de manera ilícita una vez que Telefónica desarrolle una plataforma, expresamente, para tener alojados esos datos y sus clientes puedan manejarlos.

Yahoo, un mal ejemplo para Telefónica

La importancia en la (mala) gestión y reputación de los datos la han sufrido muchas compañías. Un ejemplo reciente es la tecnológica Yahoo. Todo estaba listo para que el gigante de las telecomunicaciones estadounidense Verizon comprase la compañía, pero hubo una rebaja en la oferta. En concreto de entre 236 y 331 millones de euros. Se debió a los robos masivos de datos que sufrió Yahoo en 2013 y 2014, cuando la seguridad de más de 1.500 millones de cuentas de sus usuarios se vio comprometida.

Bajo estas circunstancias, no será hasta dentro de un año cuando Aura y la cuarta plataforma de Telefónica comiencen a andar. Hasta entonces tendrá tiempo más que suficiente para que la implementación sea completamente seguro y, una vez en marcha, no haya ningún contratiempo.