En los últimos meses, las entidades bancarias se han visto en el punto de mira de la sociedad a causa de las reclamaciones de la cláusula suelo y de toda la polémica que este asunto ha traído.

Después de todo el revuelo surgido en torno a este tema, finalmente, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea decidió apoyar las reclamaciones y derechos de los consumidores, es decir, las entidades bancarias deberían devolver el dinero que habían cobrado por estas cláusulas.

Mencionamos este ejemplo para que seamos conscientes de la importancia de comprender las características de los productos bancarios y, así, podamos contratarlos con total seguridad y conocimiento.

Por este motivo, desde el comparador HelpMyCash.com recomiendan que siempre que vayamos a contratar un producto financiero, primero, nos informemos en profundidad de todas las características y condiciones que incluye, y si tenemos cualquier duda, la consultemos antes de contratarlo.

¿Qué productos bancarios deben ser comprendidos en profundidad?

Todos. Es fundamental que siempre conozcamos todo acerca de un producto antes de contratarlo, sin excepciones. No obstante, a continuación veremos qué aspectos concretos de determinados productos requieren de una mirada más profunda y analítica.

En primer lugar, si decidimos contratar una cuenta bancaria, es fundamental que nos informemos sobre las características y condiciones de ésta y sobre qué aspectos pueden suponernos un coste extra. Por ejemplo, cuánto tendríamos que pagar en el caso de tenerla mala suerte de entrar en un descubierto bancario, qué comisiones de mantenimiento puede incluir, qué coste nos aplicarán si realizamos transferencias, etc. Además, las cuentas están asociadas a una o varias tarjetas, por lo que es importante que sepamos las condiciones que puedan tener y si nos compensa contratarlas.

Por otro lado, si decidimos adquirir una vivienda mediante una hipoteca, es importante que tengamos claros cuáles serán todos los gastos que deberemos pagar por ella, además del interés mensual. De hecho, a la hora de contratar una hipoteca tenemos que hacer frente a dos grandes gastos, los de compraventa y los de constitución. A pesar de que son muy parecidos (ambos incluyen costes de notaría, registro de la propiedad, gestoría…),en el año 2015 el tribunal supremo sentenció que los relacionados con la escritura deben correr a cargo de la entidad concesora. Concretamente, el banco debe hacerse cargo de pagar el registro de la hipoteca, la notaría y el IAJD (impuesto de actos jurídicos documentados).

¿Y qué ocurre con la famosa letra pequeña de los préstamos?

Finalmente, cabe dedicar una sección completa del artículo a los crédito y su famosa “letra pequeña”, que es algo que siempre está presente en la sociedad. Para evitar llevarnos una sorpresa respecto a los costes que pagaremos por un préstamo, es muy recomendable que conozcamos las características básicas, ya que es uno de los productos que más costes puede incluir y no aparentarlo a primera vista.

Lo básico que debemos saber es que el indicador que agrupa casitodos los costes de los créditos es la TAE (Tasa Anual Equivalente) y debemos diferenciarlo del TIN (Tipo de Interés Nominal), puesto que éste únicamente nos indicará los gastos relacionados con los honorarios.Además, esta variable es idónea para que podamos comparar diferentes préstamos y saber cuál es el más rentable y conveniente para nosotros.

Por ejemplo, en el caso de los préstamos preconcedidos, muchas entidades bancarias los presentan como productos con un 0 % TIN, es decir, sin intereses. No obstante, pueden incluir comisiones, la contratación de productos vinculados u otro tipo de gastos que pueden encarecer el precio final del crédito. Esto sólo lo sabremos si nos fijamos en la TAE que, como ya hemos comentado, incluye todos los gastos existentes.