Y finalmente pasó. Tras las subida de precios en las tarifas de Movistar y Orange desde que empezó el año, bajo el pretexto de una mejora de servicios, finalmente Vodafone ha seguido la misma línea. Ante esta situación surge la suspicacia de un posible pacto de precios, pero el regulador se ve con las manos atadas ante esta situación.

Y es que la mecánica ha sido tan simétrica que da pie a sospechar lo peor. Subidas de precios casi calcadas, con las mismas excusas y bajo los mismos condicionantes. Una mejora de servicios, sobre todo ofreciendo más megas para navegar, y todo eso acompañado de un incremento en la factura de entre 2 y 6 euros. De este modo ningún operador sale dañado en imagen (más que el resto) y, de paso, todos consiguen aumentar el dinero en caja.

¿Pero esto puede suceder? Los operadores al estar en un mercado de libre competencia, en el ámbito minorista, ponen los precios que quieren a sus servicios. Ahora bien, eso no incluye que puedan pactarlos con otras compañías de su sector para controlar a los usuarios. Para que eso no suceda, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) vigila y supervisa de manera constante esas actuaciones.

Por lo tanto, los consumidores deben estar tranquilos. En principio no puede haber ningún tipo de acuerdo de precios. Fuentes del regulador aseguran a SABEMOS que la supervisión y vigilancia es continua sobre Movistar y sus dos competidores. No obstante, precisan que también es complicado poder concluir, incluso mediante una investigación, que pueda haber ningún acuerdo para subir los precios a la vez. Hay tres problemas.

1- Diferentes servicios. Cada operador, bien sea Movistar, Orange o Vodafone, tienen una amalgama de servicios convergentes tan diferentes y variados entre sí, que nunca habrá dos que sean iguales. Por lo tanto, no se puede concluir que pongan el mismo precio a los mismos servicios.

2- Promociones. Con tantas series y televisión, los operadores están continuamente ofreciendo promociones y descuentos a sus clientes, esto provoca que los precios tengan continuas fluctuaciones. Así es muy complejo determinar temporalmente cuando se han movido los precios y cómo.

3- Aumento de servicios. Por último, desde la CNMC argumentan que esta subida de precios viene acompañada de una mejora en los servicios, de nuevo a diferentes tarifas, que hace que el conjunto sea difícil de comparar.

Cómo actuar si Movistar y los demás pactan precios

En el hipotético caso de que, efectivamente, Movistar, Vodafone y Orange hayan pactado subir los precios a la vez, la CNMC tiene la capacidad de actuar de oficio. En ese caso, se iniciaría una investigación desde el regulador para dictaminar si ha habido una acción colusoria por parte de los tres operadores.

No obstante, fuentes del regulador, asumen que demostrar esta situación es muy compleja, por las tres situaciones descritas anteriormente, y porque el inicio de la investigación, en sí mismo, debe tener una justificación sólida.

El otro escenario para que se llevase a cabo una investigación es la denuncia de un tercero ante la CNMC. Esta situación ahora mismo es poco probable. Porque, en todo caso, sería el regulador el que -igualmente- debe valorar si hay indicios de que esta situación se esté llevando a cabo.

El factor MásMóvil

Parece del todo ilógico que MásMóvil vaya a subir precios, al menos por ahora. Además, fuentes de la compañía ya han descartado a este medio que eso vaya a ser un movimiento estratégico del operador en los próximos meses.

Así pues, en este contexto, tampoco habría una justificación objetiva para tener que investigar una hipotética colusión de precios. Además, existe ese cuarto operador que ofrece una alternativa de mercado para que los clientes insatisfechos puedan marcharse.

Por lo tanto, la subida de precios de Movistar, Orange y Vodafone es algo que entra en la lógica de mercado. Puede no gustar a los consumidores, pero hay que asumirlo. Sobre todo porque el regulador siempre vigila.

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