Que la información era poder se conocía. Que ahora, gracias a los datos personales, también representa un suculento negocio para las empresas, es una realidad. Por eso, algunas compañías, como es el caso de Telefónica, han decidido que pueden explotar esos datos de algún modo. Aunque en este caso el beneficio se reparte entre los propios clientes y otras empresas.

A través de su denominada cuarta plataforma, el operador azul quiere devolver a cada cliente lo que es suyo: los datos. Pese a que resulta paradójico que las personas hayan perdido sus datos en favor de terceros (empresas) que hacen negocios con ellos, al menos ahora se podrán controlar en parte.

Telefónica, en el marco del ‘Mobile World Congress’ de Barcelona ha querido explicar qué significa todo esto. Con esta denominada cuarta plataforma quiere que todos los datos que obtiene de sus clientes a través de servicios como la telefonía o el consumo de televisión, por ejemplo, quede gestionado por éstos. Ahora, si alguien se descarga Whatsapp y acepta las condiciones, les cede una gran cantidad de información personal con la que hace negocio sin que los usuarios puedan hacer nada. Lo que hará el operador es recabar esos datos, como ya hace, pero consultar con sus clientes si quieren que otras empresas tengan acceso a ellos. En caso afirmativo, el propio usuario puede verse beneficiado mediante mejores servicios de esa otra empresa, o algún tipo de remuneración económica por los datos.

¿Y qué saca Telefónica de todo esto?

Por el momento se desconoce qué implicación de negocio tiene para Telefónica. Fuentes de la compañía aseguran que por el momento no pueden aclarar qué sucederá con esas empresas que quieran acceder a los datos.

Se conoce los beneficios que se generarán para los usuarios, pero desde el operador no precisan si ellos también recibirán algún tipo de comisión en el intercambio de datos, o cómo sacarán adelante la inversión económica que cuesta levantar el proyecto.

Proyecto Aura al aparato

Y todo esto correrá a través de una innovadoras inteligencia artificial que han bautizado como Aura. Gracias a la aplicación de capacidades cognitivas, que será la base para un nuevo modelo de relación con sus clientes, los usuarios podrán gestionar su experiencia digital con la compañía, y, además, gestionarán sus datos personales como se ha explicado.

El proceso de transformación, según explican desde la compañía, comenzó hace varios años con la compleja tarea de simplificación, adaptación y digitalización integral del operador para dotar de inteligencia a las tres plataformas con las que ya contaba.

A este proceso Telefónica ha destinado una inversión de aproximadamente 48.000 millones de euros desde 2012, tanto en el despliegue de redes y otras infraestructuras de última generación como en la integración de todos sus sistemas IT o el desarrollo de nuevos productos y servicios digitales.

¿Y dónde queda la privacidad?

Partiendo de los principios sobre privacidad de los clientes en su relación con Telefónica, se les proveerá de seguridad, transparencia y control sobre los datos. Aura ofrecerá simplicidad en la gestión de los mismos. Un ejemplo de esta simplicidad, como ha mostrado el operador durante la presentación, es la función de Timeline, con la que el usuario podrá conocer los datos que se van generando al utilizar los productos y servicios de la compañía, de forma visual y siguiendo una lógica cronológica e intuitiva.

De este modo, Aura será también la puerta de entrada a nuevas propuestas, donde el usuario decidirá si quiere o no compartir con terceros parte del conocimiento generado a partir de sus datos para enriquecer, así, sus experiencias digitales.