La filial española de Vodafone parece estar ganando la fuerza que había perdido por la guerra sin cuartel en el precio de las tarifas que han llevado a cabo las compañías telefónicas durante los últimos años de crisis económica.

Vodafone España lleva teniendo un aumento de ingresos desde hace varios trimestres. Esto ha provocado que, en la actualidad,  el operador esté valorado en 13.556 millones de euros, según las estimaciones de RBC Capital Markets, que recoge ‘Cinco Días’. Es decir, un 10,7% del total de la empresa, lo que coloca a la filial española solo por detrás de Vodafone Italia, con un valor de 18.627 millones de euros; y Vodafone Alemania, cuyo valor asciende a más de los 30.000 millones.

Quizá esta consolidación de la delegación se debe a la adquisiciónde Ono por 7.200 millones de euros en el año 2004, con la que consiguió añadir una infraestructura de cable que alcanzaba los 7,2 millones de hogares en 13 de las 17 CC.AA. de España y sus 1,9 millones de clientes, lo que le permitió ofrecer nuevos servicios combinados.

Hoy, Vodafone España es el campo de pruebas en el segmento de las ofertas convergentes de la compañía, un área clave para el conjunto de las operadoras y donde se ha creado un modelo exportable a otras filiales del grupo.

Pero parece que Vodafone está descuidando la faceta de telefonía en favor del cable. Su competencia puede ofrecer unas tarifas más competitivasde minutos y megas, que es lo que más valoran los usuarios. Por ejemplo: la tarifa más completa de Movistar será un 13% más rentable que la de Vodafone y contará con el doble de gigas y la tarifa más completa de Orange, por tres euros mensuales adicionales puede ofrecer 14 gigas más.

Para sumar recursos a los servicios de internet, Francisco García Tola, responsable de Marketing de la filial, afirma que la nueva apuesta de Vodafone va a estar relacionada con el Big Data y, según ha manifestado, la monetización de los datos en cualquiera de sus vertientes será una parte importante en la cuenta de resultados de su compañía.

Se hace patente la ganada fuerza de la entidad en el nombramiento de una consejera del grupo en España como integrante del consejo de administración, siendo el único integrante de nacionalidad española, a pesar de que el consejo ya cuenta con holandeses, alemanes, ingleses, estadounidenses…