Desde el bando que patrocinó el asalto al Banco Popular y que consiguió con labores de infiltración y deslealtades reventar la cúpula de la entidad y la renuncia de su presidente durante 14 años, Ángel Ron, se insistía en los dos últimos meses que la paz, la estabilidad y la recuperación llegarían con la remoción de todo el equipo del anterior primer ejecutivo.

Primero cayó Francisco González, luego Ron y posteriormente se ha celebrado este lunes la Junta General, en la que hemos asistido a un hecho insólito en Banco Popular: la protesta de varios accionistas, alguno de los cuales incluso ha pedido el inicio de acciones legales con Ron y su equipo.

Pero tras todo esto, y con todo esto, hay un dato que es relevante y deja al descubierto una realidad tras la Junta General: a las 18:21 de la tarde del lunes 20 de febrero la acción del Popular cotizaba a 0,838€. Lo mismo más o menos que en las últimas semanas, lo que evidencia que la llegada del nuevo presidente, Emilio Saracho, no ha estimulado el incremento del valor del título. Saracho de quien por cierto se ha sabido en la Junta que cobrará 4 millones de euros por hacerse cargo del Grupo Popular.

Tras la toma de control de la entidad, tanto el Banco de España (BdE), como el ministro de Economía, Luis de Guindos, volvieron su rostro hacia la calle de Ortega y Gasset para saludar la nueva situación y, sobre todo, aprobar el plan de viabilidad que el propio Ron había presentado y que consistía en la creación de una sub entidad “mala” y que supondría la salvación del Grupo.

Hasta donde se sabe el plan de viabilidad, Proyecto Sunrise, no se ha tocado de cómo lo ultimaron sus autores por lo que sigue resultando una incógnita el saber por qué no se aprobó antes, primero por el BdE (que menuda tiene liada con la participación de sus altos cargos en la privatización de las cajas de ahorro, inculpados incluso), y luego por el superministro al que tanto gusta el CESIC, a su mando.

La operación, como se sabe, tuvo varias cabezas y diferentes grados de participación y no solo moral. Una de estas cabezas es Antonio del Valle, banquero-minero mexicano de origen asturiano, investigado en su país. Del Valle fue muy beligerante, incluso financieramente, pero curiosamente después de la salida de Ron parece que ha anunciado que se retira. ¿Por qué tanta lucha y tanto empeño para abandonar antes de que el valor se recupere? No se entiende.

Otra de las cabezas intervinientes en el asalto a Banco Popular, ésta con una labor táctica, es Reyes Calderón, la novelista-economista-zapadora, desaparecida de los ámbitos públicos desde hace días.

Tal cual están las cosas en esa entidad todo parece, desde el exterior, que “se ha cambiado todo para que no cambie nada”, según señalaba un antiguo accionista de la casa.

Otras incógnitas

Pero hay más asuntos sin resolver. Por ejemplo si entre los planes de Saracho (¿y sus poderosos amigos?) está el vender el Popular o fusionarlo o como conseguir los algo más de 3,000 millones que hacen falta de manera perentoria para enjugar las pérdidas del ejercicio anterior que fueron de 3.485,3 millones de euros.

Se cambió casi todo, pero los problemas de Banco Popular siguen siendo los mismos. ¿Era eso lo que se pretendía?