En lo que llevamos de este nuevo año podemos sacar varias conclusiones sobre el comportamiento de la renta variable.

En primer lugar si nos centramos principalmente en el mercado español podemos ver la disparidad de rentabilidades entre los diferentes valores del mercado continuo que componen nuestra bolsa. De hecho, nos encontramos una gran disparidad que se agiganta si comparas el volumen de negociado y la capitalización que ostentan estos valores.

Es una realidad absoluta el mejor comportamiento mantenido por valores de pequeña-mediana capitalización y cómo cada vez más este tipo de valores están siendo mejor acogidos por parte de los inversores.

Podemos ver como Azkoyen, Urbas y Solaria están experimentando unos incrementos de rentabilidad desproporcionado con el resto de valores que componen el principal selectivo español. Estos valores de pequeña-mediana capitalización como Adolfo Domínguez o Lingotes Especiales, que ya se comportaron de una manera muy madura y noble durante el ejercicio anterior, se están consolidando haciéndolo también de igual manera en lo que llevamos de éste.

La cuestión es que el hecho que estos valores se estén revalorizando de esta manera es un buen síntoma, ya que marca un punto de inflexión sobre la predilección de los inversores por valores con un sesgo más arriesgado que los valores denominados Blue Chips.

Analizando este cambio de los inversores hacia activos de mayor riesgo podemos afirmar que la percepción que éstos tienen sobre el futuro de la economía es alentador con lo que el miedo a invertir en este tipo de valores parece que se está perdiendo.

Con esta realidad podemos afirmar que los valores pequeños no siempre van a la cola, sino que muchas veces van delante y cuando están en cabeza, es un baremo del miedo de los inversores por el riesgo.

Daniel García, analista de XTB