En virtud del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, cualquier país miembro de la unión puede separarse de ésta. Y así lo decidió el pueblo británico el 23 de junio de este año, y cuya tramitación se estima en al menos 2 años hasta que el gobierno británico invoque dicho artículo.

Las consecuencias que produjo el resultado no solo fueron de índole económica, como la caída del rendimiento de los bonos británicos hasta el mínimo desde 1703, la caída de la divisa británica hasta el nivel de 1985, sino que también la campaña dejó consigo un aumento de la xenofobia de la que fueron víctimas algunos compatriotas. Según un informe del gobierno británico publicado en octubre 2016, los crímenes de odio subieron un 41% tras el referéndum.

Aunque en el ámbito económico, hay consecuencias colaterales de las que pueden beneficiarse otros estados. Muchas empresas con presencia en el Reino Unido (14%) planean reubicar una parte o la totalidad de su actividad en otros países y solo el 4% de los ejecutivos se sienten preparados para afrontar los cambios asociados al Brexit. Y es que el 71% de los empresarios dice notar ya sus efectos, sobre todo en lo que se refiere a la caída de los márgenes operativos, el coste de las compras y el volumen de las ventas. Los sectores más afectados serán los servicios financieros, la alta tecnología y las empresas de mediano tamaño.

Pero en este escenario y, si España juega bien sus cartas, todo parece indicar que estamos en una buena posición para tomar ventaja y captar la atención de los inversores extranjeros.

El informe “European attractive ness survey: Plan B… forBrexit” de EY coloca a España como el tercer país más atractivo para la inversión extranjera en Europa (8%), empatando con Francia e Italia y por detrás de Alemania (58%) y Holanda (33%) y con Madrid y Barcelona en una buena posición del ranking.

El informe también dice que el 56,3% de los inversores consultados afirma contar con planes de inversión para el viejo continente para los próximos 3 años, sobretodo empresas financieras (71,1%) y tecnológicas (68,9%) y sólo el 5% de los ejecutados consultados planea reducir su presencia en Europa.

Estos datos son bastante alentadores también para el sector inmobiliario español, que parece estar levantando cabeza con un aumento de la demanda de propiedades del 36% interanual según Kyero (portal inmobiliario para compradores internacionales). De acuerdo con éste, los mayores demandantes de propiedades en España son los británicos, que han sumado las 317.000 visitas mensuales a Kyero.com.

A España se le presenta una oportunidad única, no solo en lo que se refiere al Brexit, sino también por la cantidad de citas electorales que se avecinan y dónde amenaza el populismo o la llegada de Trump a la Casa Blanca, que puede llegar a amenazar las inversiones en territorio estadounidense.