Según la 9º edición del ‘Barómetro del clima de Negocios en España desde la Perspectiva del Inversor Extranjero’ realizado por el ICEX (Instituto Español para el Comercio Exterior), los datos sobre la inversión extranjera son bastante alentadores.

En concreto, España tiene una valoración media de 2,9 sobre 5, y se prevé un aumento de la facturación, inversión y empleo de las empresas extranjeras. Un 95% de las compañías encuestadas tiene previsto aumentar o mantener su plantilla durante el 2017. Mientras, el 69 % tiene previsto aumentar su facturación, y tan solo un 4% tiene previstas disminuirlas. Por otra parte, un 98% de las empresas espera mantener o aumentar sus exportaciones durante el 2017.

En cuanto al capital foráneo, España se sitúa en la 12ª posición entre los países que más flujos de inversiones extranjeras reciben en términos de stock según datos de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo). Esto ha sido decisivo para desarrollar determinados sectores de alto valor económico como la automoción (España es hoy el segundo fabricante de vehículos de la UE), biotecnología y agroalimentación.

Las empresas extranjeras suponen casi el 40% del total de las exportaciones desde España al resto del mundo, y generan empleo de manera muy relevante (casi el 14% de la población laboral). Pero estas compañías no solo aportan dinero y empleo, sino que también impulsan la mejora de la competitividad.

Para los inversores extranjeros las áreas más valoradas de nuestro país son las de infraestructuras, tamaño de mercado, calidad de vida, el capital Humano y la estabilidad que implica nuestra pertenencia en el euro.

Y han insistido en la necesidad de que se liberalicen las regulaciones que podrían impedir la competencia. Según las 700 empresas encuestadas, las medidas que más contribuirían a aumentar la inversión en España son: La mejora del marco fiscal y la reducción de cargas administrativas aunque, para las empresas del Reino Unido es más importante que para la mediaflexibilizar el mercado laboral.

Según los datos de la OCDE, España tiene una puntuación más baja que la media de la muestra en 14 de los 22 sectores que se analizan en el STRI (Services Trade Restrictveness Index).