La banca española, igual que cualquier otra compañía privada, intenta captar nuevos clientes constantemente, pero son conscientes de que no todo el mundo está dispuesto a vincularse para poder acceder a un producto financiero.

Por ello, cada vez son más las entidades que ofrecen tarjetas de crédito sin cambiar de banco, es decir, “plásticos” que se pueden contratar sin tener que vincularlos a una cuenta de la entidad o cumplir otros requisitos como domiciliar la nómina o los recibos.

Con descuentos y gratuitas año tras año

Como apuntan desde el comparador financiero HelpMyCash.com, estos “plásticos” sin vinculación suelen tener unas condiciones muy atractivas para captar la atención de los consumidores, desde descuentos en establecimientos concretos hasta devoluciones de un porcentaje de las compras. Algunas entidades, incluso, optan por ofrecer regalos de bienvenida a aquellos clientes que contraten sus tarjetas a través de internet, aunque estas promociones suelen ser temporales.

Actualmente, una de las mejores tarjetas de crédito de este tipo es la Tarjeta WiZink Oro, un producto que se puede contratar cómodamente a través de internet y sin tener que hacer papeleo. Además de ser gratis año tras año, esta tarjeta ofrece descuentos de más del 50 % en cientos de establecimientos e incluye seguros gratuitos de protección de compras y de accidentes y asistencia en viajes.

Otra de las ventajas que ofrecen las tarjetas de crédito sin cambiar de banco es que la inmensa mayoría de estos productos son gratuitos año tras año, es decir, no tienen comisiones de emisión, mantenimiento o renovación. Este es un gran punto a favor respecto a los “plásticos” convencionales, que por lo general sólo son gratuitos si se cumplen unas condiciones de vinculación determinadas (mantener unos ingresos mínimos domiciliados, por ejemplo) o si se gasta una cantidad de dinero mínima al año.

Los bancos no son los únicos que ofrecen tarjetas sin vinculaciones

En general, estas tarjetas sin vinculaciones las ofrecen los bancos medianos o las divisiones de crédito al consumo que pertenecen a grupos bancarios más importantes, pero también existen algunos establecimientos comerciales que cuentan con sus propios “plásticos”. Entre ellos encontramos a grandes superficies tan conocidas como El Corte Inglés o a cadenas de hipermercados como Carrefour, cuyas tarjetas de fidelización permiten utilizar dinero a crédito sin tener que abrirse una cuenta en una entidad determinada.

Estas tarjetas son especialmente útiles si se compra habitualmente en un establecimiento concreto, ya que suelen incluir programas de puntos intercambiables por descuentos o regalos. Sin embargo, sus ventajas normalmente se aplican solo si se utilizan en las tiendas que pertenecen al propio emisor y en algunos casos ni siquiera se pueden usar para pagar a crédito en otros comercios.