En la sociedad actual, tenemos la mala costumbre de creernos todo lo que nos dicen o escuchamos, sin haberlo contrastado antes. De hecho, puede haber cierta información totalmente falsa, pero cuanto más se habla sobre ella y más se viraliza, más real se vuelve.

Además, cuándo se trata de temas que generan polémica como es el caso de los créditos rápidos (o microcréditos), la expectación es aún mayor, hasta el punto de que podemos terminar creyendo afirmaciones que no se ajustan a la realidad.

Sin ir más lejos, son varias las afirmaciones desproporcionadas que circulan alrededor de los préstamos rápidos como que todas las empresas que los ofertan son fraudulentas o que siempre aplican intereses desorbitados.

No obstante, desde el comparador financiero HelpMyCash aseguran que cada producto crediticio, en concreto los establecimientos financieros que ofrecen préstamos similares a la banca, pero con mayor agilidad, tienen sus propias características y condiciones por determinadas razonesy debemos informarnos en profundidad sobre éstas, antes de contratarlos.

Algunas afirmaciones confusas de los microcréditos

Son varias las leyendas urbanas que circulan en torno a estos productos de financiación exprés. Sin embargo, hay dos, en concreto, que se han propagado en nuestra sociedad y que resulta necesario aclarar.

En primer lugar, hay muchas personas que piensan que todos los créditos rápidos tienen unos intereses excesivamente altos. No obstante, esto no es real, ya que podemos encontrarnos con establecimientos financieros que aplican honorarios en sus productosinferiores, incluso,  a los de los créditos bancarios.

Un claro ejemplo de esto es Cetelem que ofrece un préstamo personal rápido con una TAE desde el 6,12 %, mientras que la TAE media de los créditos al consumo durante el pasado año rondaba el 8,00 %, según los datos facilitados por el Banco de España.

En segundo lugar, muchas personas dudan de la legalidad de estas empresas, ya que no son bancos tradicionales como tal. Esto se ha propiciado a causa de algunas empresas fraudulentas de dinero rápido que han surgido aprovechando la popularización de estos productos. Sin embargo, estos establecimientos también se encuentran bajo el paraguas legal del Banco de España y están regulados por las mismas normas, es decir, deben cumplir la Ley 16/2011de contrato de los créditos destinados al consumo.

¿Realmente merecen la mala fama que tienen?

Si bien es cierto que podemos encontrarnos con algunos créditos rápidos que incluyen intereses más elevados que los préstamos ofrecidos por las entidades bancarias, estos establecimientos financieros justifican su coste en base a los servicios que ofrecen.

Por un lado, nos permiten disponer del dinero en muy poco tiempo, sin apenas papeleos, sin ser clientes de la entidad, con una mayor flexibilidad en cuanto a los requisitos y con un proceso de solicitud totalmente online. En cambio, si decidimos pedir un préstamo a la banca, probablemente, tendremos que esperar varios días hasta recibir el dinero, tendremos que realizar más papeleos, desplazarnos a alguna oficina de la entidad y nos exigirán cumplir con unas exigencias más rígidas.

Para entender de una manera más sencilla los argumentos que utilizan los prestamistas para aplicar intereses superiores a la banca, planteamos un caso práctico: imaginemos que necesitamosir al aeropuerto con mucha urgencia y hemos perdido el autobús. En esa situación, podemos recurrir a un taxi y aunque tenga un precio más elevado, nos recogerá en la puerta de nuestra casa y nos llevará rápidamente a nuestro destino. En este caso, ¿es mejor perder nuestro vuelo o pagar un taxi?

Imagen | ‘Quick loans