Parece ser que tras muchos meses, incluso años con los bancos teniendo un comportamiento errático, ha llegado la calma para el sector. Desde que estalló la crisis sobre el año 2007-2008 el sector bancario ha sido, aparte de uno de los culpables del estallido de la burbuja inmobiliaria, uno de los más perjudicados en el parqué.

Tanto la subida incesante de la tasa de morosidad como la creciente reducción de márgenes operativos tras el resultado de las malas inversiones y productos tóxicos activos de los bancos, hicieron que el desplome de estas empresas nunca volverían atrás.

Es cierto que tras las grandes medidas adoptadas por los bancos centrales para estimular la economía y aumentar el flujo de crédito por parte de los bancos a los clientes retail no dio el resultado esperado que todos preveíamos.  El crédito no fluyó como se esperaba y el valor de mercado de los bancos sólo aumentaba al conocerse estas medidas en el corto plazo, recobrando posteriormente su tendencia bajista tras pocas sesiones.

Después de estos años de mucha incertidumbre para el sector todo parece apuntar que finalmente están levantando la cabeza para respirar, algo que es fundamental para la optimización del sistema financiero global.

Esta gasolina para el crecimiento de este sector durante las últimas sesiones es difícil de achacarlo a una situación concreta. Muchos dicen que desde la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos su comportamiento relativo ha sido bastante mejor que la media, marcando un punto de inflexión en el parqué.

No está del todo claro cuál ha sido el motivo para impulsar al sector bancario de esta manera pero, si hay una cosa clara, es que por fin después de muchos años de caídas continuadas parece ser que el sector está empezando a despegar de nuevo.

Daniel García, analista de XTB