La semana pasada debía ser de vino y rosas para el Grupo MásMóvil. Presentaba nuevas tarifas a través de Yoigo. La primera convergente del operador de la verdad, verdadera desde que fue adquirida por los amarillos. Pero una falta de entendimiento al comunicar ciertos aspectos de las condiciones generales de los servicios móviles, y una posterior rectificación, hizo que todo quedara en un segundo plano.

La presentación ante la prensa, gran cantidad, garantizaba un ruido mediático bastante voluminoso de las nuevas tarifas. Además, pese a no tener contenidos de televisión incluidos, los precios pueden resultar interesantes para cierto público. Sobre todo porque la pata móvil viene cargada de megas para navegar.

Pero todo saltó por los aires cuando se puso sobre la mesa las nuevas condiciones generales de uso que habrá en los servicios móviles. Entre ellas destacaban la limitación de tethering (uso del móvil como router para que otros dispositivos se conecten) y las restricciones de calidad para poder videos de Youtube. Todo con una palabra delante: “supuestamente”.

Y es que supuestamente ambas cosas se podrán seguir haciendo, aunque ellos dijesen en sus “leyes” que no se podrá. ¿Entonces? Las preguntas de los periodistas se amontonaban sin una respuesta clara. Las redes sociales rugieron al grito de “si pasa eso me doy de baja”. Y las respuestas del CEO de MásMóvil, Meinrad Spenger, estaban encorsetadas en el guión predispuesto.

Se intentó arreglar diciendo que todo se enmarca dentro de los límites del uso razonables que siempre han puesto los operadores de telefonía a ciertos servicios, ¿pero cuál es ese uso? Aquí es donde Yoigo perdió la batalla.

Aunque por sorpresa, nuevo bandazo. En la tarde del viernes, mediante un tuit y filtraciones a algunos medios digitales, llegó la escenificación del donde dije Diego, Diego digo.

Vuelta a las condiciones anteriores. Alegría y entusiasmo de los parroquianos. Y, aunque desde el grupo lo vendan como un “hemos escuchado”, la realidad es que algo no encaja del todo.

El jueves por la mañana había que tomar esas medidas porque no se quería perjudicar al 99% de los clientes por las “malas prácticas” de un 1%. Era una medida que se debía tomar para que la red estuviera en las mejores condiciones. Se aludía al uso razonable, y poco más.

Ese argumento ha cambiado en 24 horas. ¿Ahora dan los mismo el 99% de los usuarios si un 1% lo hace mal? ¿Hace 24 horas no era de recibo que alguien pusiera su móvil en modo router y otras personas con tarifas de la competencia chuparan los 25 GB? ¿Ahora ya no?

La versión oficial es que se ha escuchado a los clientes. La realidad es que en menos de 24 horas el Grupo MásMóvil ha cambiado dos veces sus condiciones generales de uso. ¿Se trata de una victoria de los consumidores? ¿Una mala planificación de la compañía? Veremos.