El exministro de Industria Josep Piqué ha conseguido un nuevo trabajo: miembro del consejo de administración de Seat. Su puerta giratoria ha dado una vuelta más y ha pasado de OHL, la constructora en la que cesó a mitades de 2016, a la compañía española propiedad del Grupo Volkswagen.

Piqué también presidirá la nueva Comisión de Auditoría, Cumplimiento y Buen Gobierno (CACBG) de Seat, un organismo que vela por el cumplimiento de la política de transparencia de la compañía con sede en Barcelona. Estas son dos nuevas atribuciones para el exministro, aunque Piqué ya llevaba 8 años vinculado a Seat como asesor externo, tal y como ha informado la marca de la S en un comunicado.

Su presencia en el consejo de Seat es una excepción, dado que es el único español que participa en este organismo junto al presidente, Francisco Javier García Sanz. Todo un hito para alguien que ya conoce bien la casa; Piqué gana peso en Seat, dado que va a contar con su propio equipo dentro de la compañía. “Esta nueva comisión del Consejo de Administración de SEAT ha sido dotada de poder independiente y de recursos y estructura suficientes para la adecuada supervisión y control de los asuntos que le conciernen”, ha asegurado la empresa en el comunicado.

Una nueva etapa

No se trata, ni por asomo, de la primera vuelta al sector privado de Piqué, que abandonó la vida política en 2007 tras dejar el liderazgo del Partido Popular catalán. Tras este último paso por las instituciones públicas, el exministro fue nombrado presidente de Vueling, un cargo que ocupó entre 2007 y 2013.

Después pasó a la constructora OHL, donde fue su consejero delegado entre el año 2013 y mediados de 2016, cuando le pasó el testigo a Juan Villar Mir de Fuentes, hijo del dueño de la constructora, Juan Miguel Villar Mir.

La experiencia profesional de Piqué se ha convertido en un carrusel desde que dejara la vida política. Este ya es su tercer puesto de importancia en el consejo de administración de una empresa grande y también el tercer sector en el que interviene. Tras el de las aerolíneas y la construcción ha llegado el de la automoción, uno de los que más peso tiene en la industria española.