Ya han pasado casi 10 años desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que hundió el negocio de la construcción y frenó la edificación de vivienda nueva. La demanda se ha reactivado y los precios van camino de consolidar su tibia subida de 2016, aupados por un aumento del apetito en el mercado de las propiedades a estrenar.

La consultora inmobiliaria CBRE calcula que el precio de la vivienda subirá un 5% en este año que acaba de comenzar, según la responsable de Estudios de la firma, Lola Martínez. La estimación de la compañía está en línea con lo que han apreciado sus clientes: la mitad de los ejecutivos del sector inmobiliario encuestados para su barómetro anual del mercado creen que el coste de la vivienda subirá entre un 3% y un 6%.

“El mercado de la vivienda está reactivándose de manera importante y muy rápida”, indica Martínez.

Los lugares más atractivos y, por lo tanto, las zonas en las que las propiedades más van a revalorizarse son Madrid, Barcelona y Valencia. Así pues, las familias vuelven a tener interés en comprarse una vivienda, aunque el 68,5% de los clientes de CBRE piensan que las rentas por el alquiler subirán en 2017.

El aumento de las necesidades de la demanda, que vuelve a tener poder adquisitivo para comprar casas, va a requerir un incremento de la actividad promotora, que se había estancado tras el pinchazo del ‘boom’. En concreto, CBRE estima que hasta el año 2025 la demanda de vivienda nueva en España se situará “en torno a 170.000 o 180.000 viviendas”, aunque el reparto geográfico es desigual.

“La promoción que estamos viendo no es generalizada, es selectiva”, subraya el presidente de CBRE España, Adolfo Ramírez-Escudero. En este sentido, las zonas que van a concentrar una mayor producción de edificios nuevos van a ser Madrid, Barcelona y la costa mediterránea, según sus previsiones.

Por lo tanto, en el mercado van a convivir un importante stock de la burbuja inmobiliaria, que ha dejado muchas propiedades vacías en el Levante español, y un incremento de la edificación. “Las dos cosas son compatibles”. alega el presidente de CBRE, porque “puede haber una disociación” entre la vivienda disponible, que se construyó hace 8 años, y la que los consumidores buscan. “Es posible que la demanda no siempre coincida con lo que hay en oferta”, concluye.

Inversión disparada

El sector inmobiliario ha cerrado 2016 con unos números sobresalientes. La inversión ha alcanzado los 13.891 millones de euros, lo que supone un 7% más que el volumen inyectado en 2015.

Sin embargo, en el balance del año ha pesado sobremanera la operación de compra de Metrovacesa por parte de la socimi -sociedad de inversión inmobiliaria- Merlin. Sin este movimiento, la inversión se habría quedado en unos 10.000 millones de euros, un nivel similar al de 2015 y también al que se puede registrar en 2017.

Aunque la actividad ha crecido en todos los segmentos del mercado, incluido el comercial y el turístico, se ha producido una “ralentización” en el mercado de grandes oficinas, provocada por la incertidumbre política, según Lola Martínez. En 2015 hubo 9 operaciones para oficinas de gran tamaño y en 2016, tan solo 3.

Desde CBRE consideran que 2017 recibirá parte de esa demanda diferida de 2016, por lo que se producirá un “trasvase” de operaciones que no se pudieron completar en el ejercicio anterior a este nuevo año. “Esperamos un año especialmente bueno en contratación”, confiesa Adolfo Ramírez-Escudero.

Las oficinas han sido el segmento que más inversiones ha atraído, seguido por el comercial y el residencial. En todos los sectores del inmobiliario se confía en la recuperación de los precios, pero donde mejores perspectivas hay es en el los locales comerciales ubicados en las calles principales y en las oficinas céntricas.

De cara a 2017, el mercado inmobiliario más activo será el de oficinas, con el 36% del negocio, seguido por el residencial (21%) y el industrial y logístico (16%).