El Grupo Renault va a ser investigado por la justicia de Francia para determinar si, como Volkswagen, introdujo en sus coches sistemas para burlar las inspecciones públicas que evaluaban las emisiones contaminantes de sus motores.

La sombra del ‘dieselgate’ se vuelve a cernir sobre Renault. La marca gala del rombo ha admitido en un comunicado que, aunque aún no ha recibido ninguna notificación oficial, toma nota del interés de la justicia francesa en realizar investigaciones por “engaño en las calidades esenciales y los controles realizados, lo que ha llevado a que los productos sean peligrosos para la salud de los seres humanos o animales”.

Hace exactamente un año ya se produjeron registros en las instalacinoes de Renault, también relacionadas con un posible ‘dieselgate’ como el de Volkswagen.

La compalñía ha recordado que las autoridades francesas ya habían inspeccionado este particular y que habían trasladado su informe en noviembre de 2016 al Tribunal de París, que va a instruir este caso.

Renault ha aprovechado la nota remitida a los medios de comunicación para afirmar que el grupo industrial respeta la legislación francesa y europea, al tiempo que ha defendido que los vehículos fabricados por la marca “han sido siempre homologados respetando las leyes y a las reglamentaciones en vigor”. “Los vehículos Renault no están equipados con software fraudulento que afecte a los sistemas antipolución”, ha añadido la empresa.

Asimismo, la firma ha indicado que tanto la industria como las autoridades nacionales y comunitarias comparten la opinión de que hay que reforzar los requisitos sobre emisiones exigidos en la legislación actual. En este sentido, Renault ha afirmado que ya ha elaborado un plan para la reducción de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOX), un pograma que “ha sido considerado transparente, satisfactorio y creíble”.

El anuncio de esta investigación judicial se produce pocos días después de que Renault cerrara uno de sus años más exitosos, ya que ha conseguido liderar el mercado de turismos en España y desbancar a Volkswagen, que precisamente fue la marca que diseñó un software para hacer trampa en los tests de emisiones contaminantes.

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