De acuerdo con el último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), las ayudas públicas del Estado -sin computar el rescate bancario- suponen un 0,31% del total del Producto Interior Bruto (PIB). Se trata del menor porcentaje de subvenciones en toda la Unión Europea.

Hay una discusión económica tan vieja como el tiempo, la que enfrenta a los liberales contra los intervencionistas. Desde la caída del muro de Berlín, las subvenciones están vistas como regalos innecesarios, como inventos bolcheviques. Y sin embargo, se siguen concediendo en todos los países.

En el caso de España, las ayudas públicas regulares, entre las que no se cuenta el importe destinado por el Estado al rescate bancario, no dan para mucho. Pese a ser un país acostumbrado al gasto público y al endeudamiento para el mantenimiento del “estado del bienestar”, la intervención del Gobierno está bajo mínimos. En el año 2014 se inyectaron 3.196,53 millones de euros públicos en la economía, lo que supuso un 0,31% sobre el total del PIB de ese año. Es menos de la mitad que la media comunitaria, que se quedó en un 0,72%.

Con estos datos, los últimos que aporta la CNMC en su actividad supervisora de las ayudas públicas, España se coloca como el país de la UE con menos subvenciones y ayudas, por detrás de otros Estados tan liberales como Alemania bajo el mandato de la canciller Angela Merkel. En el país teutón se gastó un 1,36% del PIB en programas de ayudas públicas durante 2014.

España gastó incluso menos que otros países históricamente liberales como Holanda (0,34%) y Reino Unido (0,35%). Mientras, la Alemania de la austeridad quedó por delante de naciones como Finlandia, abanderada del estado del bienestar pero con un 1,24% en ayudas. De hecho, la federación tan sólo cedió ante Letonia (2,08%) y ante la Hungría del ultraconservador Viktor Orbán (1,63%).

Si algo se desprende de las estadísticas de ayudas públicas de las últimas tres décadas es que el signo político del Gobierno de turno no importa. Es más: cuando más se desvió España de la media europea de ayudas públicas regulares fue durante el Ejecutivo de José María Aznar, más concretamente entre 1998 y 2002, aunque se presuponga que el Partido Popular es más liberal que cualquier alternativa de izquierdas.

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Fuente: CNMC

Las subvenciones son las reinas de las ayudas

La ayuda pública se puede estructurar de varias maneras. Entre ellas están la participación directa estatal en el capital de empresas privadas, las subvenciones, las garantías, los créditos blandos -a largo plazo y con interés bajo-, los detrimentos fiscales y las exenciones fiscales.

En España, la forma preferida para estimular la economía con dinero público es a través de subvenciones: el 74,12% de las ayudas públicas adquirieron esa forma durante el año 2014; el resto se invirtió en exenciones fiscales (19,19%) y en créditos blandos (6,55%). Sin embargo, en Europa las subvenciones supusieron el 63,02% de las ayudas y las exenciones fiscales, el 30,19%.

Otro apartado en el que también se distancia España de las prácticas habituales de la UE es en el reparto de las ayudas públicas horizontales, las que no se distribuyen entre sectores productivos. Mientras en Europa un 50% de las subvenciones e instrumentos de intervención con dinero público en la economía se destinaron a programas relacionados con el medio ambiente y con la eficiencia energética, en España este epígrafe se quedó con un estrecho 7%. Sin embargo, el país invirtió un 41% de las ayudas públicas en desarrollo regional, frente a una media del 18% en el territorio comunitario. Si algo ha demostrado la historia política reciente es que la población rural da más votos que el medio ambiente.

No obstante, España sí desborda la media de inversión en I+D con un 23% de las ayudas, mientras que la UE se queda en un 12%. También son mayores que la media europea los fondos destinados a cultura: un 5% frente al 4% comunitario.

El rescate distorsiona la foto

Al hablar de fondos públicos, no se puede obviar que el Estado español inyectó dinero en la banca para evitar que las entidades financieras cayeran. En total ha utilizado más de 50.000 millones de euros de los 100.000 millones del rescate que pidió en el año 2012.

Según las estimaciones de la CNMC, esto supone un 8,49% del PIB español de 2008. El importe de la recapitalización de la banca española se concentró en el año 2012, cuando se inyectó el equivalente al 6,32% del PIB, aunque en los ejercicios inmediatamente anteriores y posteriores también se gastó en esta partida: un 0,12% en 2009; un 1,14% en 2010; un 0,80% en 2011; y un 0,84% en 2013.

Con estas cifras, España se sitúa entre los países europeos que más han gastado en rescatar a su banca o en recapitalizarla. Es el séptimo de los socios de la UE que más le ha dedicado a esta partida, sólo por detrás de Irlanda (un 34,86% de su PIB), Chipre (un 17,53%), Grecia (un 16,88%), Bélgica (un 12,04%), Eslovenia (un 10,11%) y Portugal (un 8,86%). La media se ha quedado en un 4,94% en la UE.

Pese a lo abultado de su rescate, España no ha sido el país de la UE que más dinero ha dedicado a la recapitalización bancaria. Sobre el PIB total comunitario, los que más fondos públicos han facilitado a la banca han sido Alemania y Reino Unido, con un 22% del PIB europeo cada uno, seguidos por España e Irlanda, con un 15% y un 10%.

En Europa todavía existen mitos sobre la fortaleza o la debilidad de ciertas economías, leyendas sobre las que algunos se dedican a pontificar y a exigir sacrificios como los dioses de la Antigüedad. Los datos demuestran que hay muchos acólitos que adoran a becerros de oro.

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