El 2017 será un año movido para Aena. En marzo se aprobará el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) en el que, entre otras cosas, se incluirá la evolución de las tasas que pagan los agentes turísticos por usar los aeropuertos, y que tendrán vigencia hasta 2021. Además, el Gobierno sigue estudiando la privatización completa de la compañía que, dependiendo de cómo se lleve a cabo el debate -precisamente- sobre las tasas, hará que el valor de la compañía pueda bajar o subir. La diferencia podría llegar a ser de unos 600 millones de euros.

En este contexto, una de las primeras acciones que ha llevado a cabo el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, ha sido poner sobre la mesa qué hacer con el 51% que todavía posee el Estado en Aena a través de Enaire. De esta forma, hace unas semanas soltó el primer globo sonda: “Tenemos que analizar las posibilidades que puedan existir para seguir mejorando esta posición (de liderazgo) de Aena. ¿Se va a privatizar algo más? Es posible”. Y, aunque después han surgido rumores y desmentidos ante una venta inminente, lo cierto es que el asunto avanza.

Si hace unos días había una previsión de colocar un 11% en el mercado, ahora eso se habría elevado hasta el 20%. Así lo recoge el diario ‘La Razón’ según fuentes conocedoras de la situación. De esta manera, el Gobierno mantendría el 30% de la compañía lo que, en realidad, le deja un amplio margen de control sobre Aena. Además, dicho control también se ejerce sobre un organismo regulado. Es decir, que se ve afectado de manera directa por las normativas que el Estado y los mecanismos de competencia pueden imponer sobre la compañía.

Aunque, precisamente, una disputa entre la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la propia Aena sobre las tasas aeroportuarias influirá de manera directa en el precio de la compañía y lo que valga cuando el Gobierno preparé su venta definitiva. La imagen que se transmita sobre los intereses cruzados, así como los mensajes contradictorios hasta marzo, pueden hacer fluctuar el precio de una acción que, según el consenso de mercado, puede haber tocado techo.

Aena, la CNMC y las tasas

El consejo de administración de Aena confirmó el pasado marzo sus planes de congelar las tasas aeroportuarias hasta 2021. Las aerolíneas, que son las que las pagarán, reclamaban una rebaja de las tarifas. Aunque la de Aena, en realidad, es solo una propuesta. El DORA en el que se incluirán la evolución de las tarifas para el próximo lustro lo elaborará -teniendo en cuenta la proposición de Aena- la Dirección General de Aviación Civil, dependiente del Ministerio de Fomento, y lo aprobará el Consejo de Ministros en marzo del próximo año.

Pero antes, la CNMC ha emitido un informe preceptivo, pero no vinculante en el que, como se esperaba, rechaza abiertamente la propuesta de congelar las tasas de Aena y reclama una rebaja anual superior al 2% durante los próximos cinco ejercicios.

La CNMC considera que las tarifas deberían bajar, en concreto, un 2,02% cada año entre 2017 y 2021. Una rebaja con la que el organismo presidido por José María Marín Quemada estima que Aena tendría garantizada su sostenibilidad económica y que serviría, a la vez, para incentivar el crecimiento de tráfico aéreo operado por las aerolíneas.

En estos momentos, según fuentes conocedoras de la situación, el Gobierno habría dado por buena la tesis de la CNMC y, finalmente, se ejecutaría la reducción de tasas que aconsejan. De ser así, estas fuentes señalan que se debería a un acuerdo entre PP y PSOE mediante el cual dejarían que el Gobierno no tuviera que pasar por el Congreso de los Diputados el DORA, y, por lo tanto, se aprobaría directamente en Consejo de Ministros sin necesidad de debate, más allá de las consultas que se realizan a las partes implicadas.

Los 600 millones de más o menos en Aena

Este tira y afloja estará presente hasta el próximo mes de marzo. Según Álvaro García-Capelo, analista de XTB, ahora vamos a encontrarnos con un mercado lateral debido a la lucha entre Gobierno y oposición; y los otros partidarios: regulador, aerolíneas y turismo en general. Esto hará que el valor de la acción se mantenga plano en los 130 euros que ronda en estos momentos. No obstante, estima que la cotización durante estos tres meses se situará entre los 110 y 130 euros, eso sí, con una tendencia alcista. Pero dicha fluctuación será crucial para determinar el valor de Aena. De hecho, esta misma semana ya ha tenido números rojos la cotización tras esos rumores de que el Gobierno aceptaría por buena la bajada de tasas.

Evolución de Aena en el último año. Fuente | Infobolsa

En estos momentos, ese 20% del capital de Aena que se pondría a la venta está valorado en unos 3.800 millones de euros. Si la acción fluctúa a la baja, ese valor se vería afectado -dentro de esa franja dada por el analista- en unos 600 millones de euros menos. Esa sería la parte que el Estado dejaría de ingresar por la venta del gestor aeroportuario.

Álvaro García-Capelo estima que “la evolución es muy complicada de ver”, sobre todo por cómo podrá influir la bajada de tasas o no, y el camino hasta marzo. Si se impone la tesis de la CNMC con una bajada, sería perjudicial para Aena por la reducción de ingresos en caja que supondría. Sin embargo, al turismo en general, y a las aerolíneas en particular, les vendría muy bien.

¿Cuándo debe vender el Gobierno?

“Si Aena consigue cumplir previsiones, o incluso superarlas, el valor de la compañía aumenta, y por lo tanto el Gobierno ganaría más con la venta. Pero esto no se sabe si pasará”, estima García-Capelo.

El problema, según relata a SABEMOS el analista, es que “es muy difícil salir en el pico máximo, a menos que la salida hunda el valor, cosa que no creo que pase”. De este modo, opina que una opción sería hacer una desinversión parcial, algo que tendría beneficios seguros, viendo cómo ha sido la evolución de la acción durante el último año.

Y es que no hay que olvidar que España tiene muchas obligaciones ante Bruselas, por lo que la venta de Aena se convierte en algo de vital importancia, y más aún venderla al mejor precio posible. Así pues, durante los próximos tres meses y, dependiendo de lo bronca que sea la disputa sobre la subida de tasas, el valor de la compañía puede variar. El Gobierno se juega una suma importante con los movimientos que realice. Deberá sopesar si beneficia a los agentes turísticos con la bajada de tasas, con lo que eso puede suponer para Aena; o decide mantener las tarifas a la espera de que el gestor aeroportuario siga engordando su valor y se puedan arañar otro puñado más de millones en la privatización.