El pánico se ha apoderado de Madrid. La mitad de los vehículos no podrán circular por el corazón de la capital durante algunos días (a lo mejor o lo peor). Debido a los altos niveles de contaminación, la alcaldesa Manuela Carmena ha decidido activar el escenario 3 del protocolo de emergencia en este tipo de situaciones.

Lo bueno es que de inmediato se ha iniciado un interesante debate sobre la movilidad en Madrid, el uso de coche compartido, la situación de los vehículos no contaminantes (o nula situación, mejor dicho)… asimismo se ha reabierto el debate sobre plataformas como Uber, Cabify; los nuevos modelos de carsharingNah, es broma. En realidad no ha pasado nada de eso.

Los medios de un lado han azuzado a la alcaldesa, los tertulianos del otro lado defienden lo que anteayer atacaban… “pánico”, “alarma social” y otras cuantas expresiones son las que acompañan a este primer día de escenario 3. Ni rastro de lo que debería ser una llamada de atención a nivel económico y social.

Somos España. Como no sabemos resolver las cosas por la vía del diálogo y el conflicto positivo, pues insultemos a Manuela Carmena. Total, pasado mañana se espera que llueva y en unos días tenemos la cabalgata de Reyes. Todo solucionado.

Aunque la realidad es que se está perdiendo una fabulosa ocasión para abordar la problemática de un tema que necesita la colaboración de todos los actores. Por ejemplo, de forma más o menos interesada, el responsable de Uber en España, Carles Lloret, manifestaba este miércoles que se debe llevar a cabo un proyecto conjunto para mejorar la movilidad en la capital.

No le falta razón. Y sí, puede que esté mirando por su negocio. Al igual que hacían desde Car2go hace unos días cuando decían que el carsharing es la mejor solución. O los taxistas, cuando anuncian que cada vez tienen una flota más ecológica y, lógicamente, también pelean por su parte del pastel a nivel ecológico.

Todos tienen razón. Por eso, este debate debería sentarles en una mesa. Ayuntamiento, Comunidad, plataformas de alquiler de vehículos, empresas de coches compartidos, taxistas, responsables del transporte público… ¡Todos! Cada uno aportando sus ideas, conceptos y, claro está, intereses particulares. Ese no es el problema.

La contaminación no se va a acabar por estar un día sin conducir. Ni dos. Por lo tanto, se trata de un conflicto que tendremos en 2017, 2018… y así hasta que caigamos en el hoyo los que ahora no sabemos debatir sobre la ciudad que dejaremos a los que nos sucedan.

Es simple. Solo se trata de debatir sobre movilidad.