Por primera vez en la historia de nuestro país, el número de tarjetas de crédito en circulación ha superado al de habitantes. Según los datos publicados por el Departamento de Sistemas de Pago del Banco de España, en el tercer trimestre de 2016 se contabilizaron 48,09 millones de estos “plásticos”, una cifra superior a las cerca de 46 millones y medio de personas que habitan en nuestro estado.

Desde el comparador HelpMyCash.com apuntan que el éxito de estos productos de financiación se debe, en gran parte, a lo cómodo que es usarlos y a las distintas ventajas que ofrecen: descuentos, bonificaciones de compras, seguros gratuitos, etc.

Sin embargo, pese a su popularidad, las tarjetas de crédito pueden ser peligrosas, ya que su uso inadecuado puede derivar en problemas muy graves de endeudamiento.

La comodidad seduce a los consumidores españoles

Como hemos comentado, la posibilidad de disponer de crédito en cualquier momento y lugar es el principal punto fuerte de estas tarjetas, que se han convertido en uno de los instrumentos de financiación preferidos por los españoles para aplazar sus compras. Tras realizar el pago con uno de estos “plásticos”, el usuario tiene dos opciones: devolver el dinero mediante un abono total a fin de mes o hacerlo mediante el pago de cuotas mensuales fijas o de un porcentaje de la deuda.

Esta segunda opción, la del pago a plazos, es la más cómoda, pero también es la más peligrosa si no se utiliza con moderación, algo que es muy fácil de comprobar con un ejemplo. Imaginemos que utilizamos una tarjeta de crédito con un interés del 24% TIN para realizar una compra de 2.000 euros y decidimos reembolsar ese dinero en cuotas de 50 euros. En este caso, tardaríamos casi siete años en saldar toda la deuda y tendríamos que pagar 2.063,80 euros solo en intereses, un importe mayor al de la compra.

Por tanto, no es recomendable pagar el mínimo permitido, pues conlleva alargar demasiado el plazo de reembolso, lo que a su vez incrementa la cantidad de dinero a abonar en concepto de intereses devengados. En ese sentido, devolver la totalidad del crédito dispuesto a fin de mes o a principios del siguiente es una opción mucho más barata, pues de esta manera no se devengan intereses.

Los descuentos y seguros, puntos fuertes de las tarjetas de crédito

Además de darnos la posibilidad de financiar compras en cualquier momento, las tarjetas de crédito ofrecen otras muchas ventajas. De entre todas ellas, destacan especialmente los descuentos y devoluciones de compras, ya sea en establecimientos concretos o en todos los comercios. Por ejemplo, la Tarjeta Oro bankintercard devuelve el 5% de todas las compras realizadas con la modalidad de pago aplazado durante el primer año, lo que permite ahorrar un buen pellizco de dinero.

También son destacables los seguros gratuitos que incluyen la mayoría de estos “plásticos”, pues pueden ser de mucha utilidad en momentos concretos, especialmente cuando se viaja al extranjero. Actualmente, una de los productos que cuenta con los mejores seguros es la Tarjeta de crédito Oro de WiZink, que incluye un seguro gratuito de protección de compras y otro de asistencia y accidentes en viajes activo las 24 horas del día.

Imagen | ‘Monitis