El sector del automóvil pasa por un momento dulce, a rebufo de la mejora de la economía española, que este año va a concluir con un crecimiento por encima del 3%. Sin embargo, el Plan PIVE, de ayudas a la compra de vehículos nuevos, concluyó en julio de este año y desde entonces el ritmo de matriculaciones de turismos se ha moderado.

En el último mes del que hay datos, noviembre, las matriculaciones de turismos en España han subido un 13,5% frente al mismo mes del año pasado, según la patronal de fabricantes de coches Anfac. Sin embargo, el crecimiento en las ventas en el canal de consumidores particulares se ha limitado a un 3,9%.

Se trata de un fenómeno que se aprecia desde que en julio se agotara el Plan PIVE, aunque en agosto todavía continuó la estela del programa de ayudas, con una subida de las matriculaciones del 14,6% y del 12,5% en el canal particular.

Estas cifras se han vuelto más tibias en los siguientes meses: en septiembre el mercado de los turismo creció un 13,9%, un 9% en el canal particular, mientras que en octubre se apreció directamente una bajada de 2,3% en las ventas a los particulares, al tiempo que la tasa general era positiva pero de tan sólo un 4%.

“El mercado de particulares sigue su ralentización tras la finalización del PIVE. El mercado de particulares mostró tasas medias de crecimiento del 9% hasta septiembre y para el último trimestre, con los resultados ya conocidos de octubre y noviembre, no se espera que éste pueda ser muy superior al 4%”, explicó la responsable económica de Anfac, Arancha Mur. “El mercado sigue acusando la falta de PIVE, que estaba aportando cerca del 10% de las matriculaciones antes de que llegara a su fin. Esta es la causa de que las ventas a particulares hayan crecido sólo ligeramente”, añadió, el presidente de la patronal de los concesionarios Faconauto, Jaume Roura.

Tan importante ha sido el PIVE para el sector que algunos, como el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam), Juan Antonio Sánchez Torres, ya reclaman que vuelva. Casi resulta raro que no se haya renovado el programa, dado que se benefician tanto los compradores como los fabricantes y el propio Estado, a través de los impuestos de matriculación y del IVA. Visto así parece como si el PIVE no fuera lo que es, un agujero de más de 1.000 millones de euros con el que todos los contribuyentes han financiado la compra de los coches de unos pocos.

Se trata de una medida excepcional que ha servido para paliar a la industria de la automoción, un sector de gran importancia para la economía española.

Miles de empleos y de millones de euros

La industria automovilística, entre fabricantes de vehículos y componentes, genera un 8,7% del Producto Interior Bruto (PIB), según la patronal Anfac. Su peso, de hecho, va en aumento: en 2014 supuso 9 décimas menos, un 7,8%.

A lo largo del año 2015, la facturación de las marcas de automóviles con presencia en España ascendió a 60.855 millones de euros, un 18,3% más que en 2014. Y dio trabajo al 9% de la población activa del país.

Con razón el plan PIVE se valora tanto; el estímulo que ha recibido este sector gracias al programa de ayudas a la compra de coches nuevos ha servido para animar el consumo y conseguir así que una parte sustancial del tejido productivo español no se resienta. Entre enero y noviembre de este año se han fabricado en España 2,7 millones de vehículos, según los datos de la patronal de la automoción, lo que supone un 7,5% más que en el mismo periodo del año pasado.

Afortunadamente, tanto la economía española como la europea están dejando atrás sus peores años, así que quizá se pueda sobrevivir sin PIVE en 2017.

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