Estamos llegando a unas fechas complicadas en el que salta a la palestra la gran paradoja que todos los años se plantean los inversores. Es cierto que es una época del año muy dada a plantearse este tipo de cuestiones y también que cada año es más complicado, pero por no ser menos éste, todo parece apuntar a que este año se antoja realmente complicado estimar cómo colocar el capital de la manera más eficiente posible.

Muchas son las discusiones sobre en qué activos puede una inversión generar más rentabilidad asumiendo un riesgo menor, pero si hay algo en lo que todos los analistas coinciden particularmente debido al entorno macroeconómico en el que nos encontramos, es que este año se presenta particularmente complicado.

Con un escenario de tres posibles subidas de tipos en Estados Unidos hace que los principales bonistas de renta fija estén mirando de reojo los precios de sus bonos, que unido a los altos precios de la renta variable americana origina que nos llevemos a preguntar cuáles son las otras alternativas.

La principal cuestión surge cuando nos preguntamos qué pasará con la renta variable europea, ya que todos estos años se ha quedado a la cola respecto a las principales plazas mundiales.

Al tener la certeza que cuando Estados Unidos estornuda Europa se constipa todo parece apuntar a que una gran corrección del mercado norteamericano, supondría un descalabro en mayor o menor medida de la renta variable europea, con lo que la alternativa deja de coger peso.

Con esta situación estamos en las mismas de todos los años, pensando cómo distribuir nuestro patrimonio con la debida certeza que dicha asignación va ser eficiente, la paradoja anual del inversor, parece que eso no cambia.

Daniel García, analista de XTB