El Gobierno ha conseguido que el sistema eléctrico deje de generar un déficit de tarifa, una diferencia negativa entre lo que se cobra y los costes del sistema. De hecho, en 2015 se superaron las previsiones de generación de un superávit de tarifa. No obstante, el saldo negativo acumulado todavía supera los 23.000 millones de euros, un lastre del que va a costar deshacerse.

A día de hoy, el déficit de tarifa eléctrico asciende a 23.067 millones de euros, según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Eso sí, en los últimos 3 ejercicios se ha reducido en 5.704 millones, desde el máximo histórico que se registró en 2013, con 28.771 millones de euros.

En los últimos tres años se ha conseguido amortizar parte de la deuda contraída como fruto del déficit de tarifa, del desfase entre lo que se le cobra al consumidor en su factura de la luz y lo que se le paga a las empresas que generan esa electricidad y a las que la transportan. De esta forma, el déficit ha bajado en 1.825 millones entre 2013 y 2014; 1.889 millones entre 2014 y 2015; y 1.990 millones entre 2015 y 2016.

Por lo tanto, si el ritmo medio al que se amortiza la deuda es de 1.901,3 millones de euros al año, España necesitaría 12 años y un par de meses para deshacerse del importe acumulado de 23.067 millones de euros.

Queda un largo camino por recorrer. Al fin y al cabo, un agujero que se ha ensanchado durante 16 años no puede desaparecer como por arte de magia. Pero el Gobierno no sólo ha conseguido amortizar deuda a un ritmo saludable y frenar el déficit sino que, además, le ha dado la vuelta a la tortilla.

La llegada del superávit

La CNMC ha comunicado la liquidación definitiva del sistema eléctrico del año 2015. El funcionamiento del sector a lo largo del año pasado arroja un superávit de 469,3 millones de euros, por encima de los 300 millones de euros que se esperaban. Es el segundo ejercicio que se cierra en positivo.

“Desde el 2014, el sistema eléctrico está en equilibrio, no se generan nuevos déficits de tarifa y la deuda se reduce progresivamente”, destacan fuentes del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital en declaraciones a SABEMOS. “En el 2014 se produjo un superávit de 550 millones de euros que se suman al superávit de 469,3 en 2015. La reforma eléctrica llevada a cabo por el Gobierno en 2012 y 2013 ha logrado el equilibrio financiero del sistema, introduciendo además mecanismos para que no se vuelvan a producir nuevos desequilibrios en el futuro”, defienden por correo electrónico.

El Ministerio liderado por Álvaro Nadal “prevé nuevos superávits para los años 2016 y posteriores”, así que el cambio de tendencia es un hecho. Va a hacer falta que esta política se mantenga durante unos cuantos ejercicios, 12 por lo menos, para conseguir liquidar por completo el déficit de tarifa.

Un agujero antiguo

El déficit de tarifa eléctrico es una deuda acumulada con las empresas del sector energético que se generó porque los españoles no han pagado lo suficiente como para cubrir los costes del sistema. Todo empezó a comienzos de siglo, cuando una mezcla de intereses electorales -a ningún partido le interesa ser responsable de subidas de la factura de la luz- y macroeconómicos -en plena integración en el Euro era muy importante que el coste de la electricidad no disparara la inflación- empujaron al Gobierno a posponer una subida en las facturas suficiente como para cubrir los costes del sistema.

Lo que fue una excepción se convirtió en norma y se agravó cuando comenzaron a sentirse las consecuencias de las primas a las renovables, que acabaron por repercutirse en parte en ese saco sin fondo del déficit de tarifa. Hasta que el mismo partido que ideó el sistema, el PP, acabó con él en la legislatura pasada. Lo que llegó por razones políticas se ha marchado por el mismo camino.

Foto: Flickr – Lablascovegmenu