Cuando alguien llega nuevo a la clase todo es complicado. Los grupitos ya están hechos, el profesor tiene sus preferidos y los pupitres ya están repartidos. Eso, en gran medida, es lo que le sucede a MásMóvil en su entrada al segmento de la banda ancha fija. El sector ha llegado a su punto máximo de consolidación, y apenas queda poco más de un 5% de cuota de mercado. ¿Será suficiente?

El reto no es sencillo. Tras las compras de Ono y Jazztel por parte de Vodafone y Orange, respectivamente, el nicho de la telefonía fija y el internet residencial está prácticamente vendido. Además, Telefónica siempre tendrá el mayor músculo financiero y eso tampoco ayuda a los nuevos. En ese contexto aparece MásMóvil, y, tras los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el esfuerzo tendrá que ser doble.

En el pasado mes de octubre los tres grandes operadores con red sumaban casi el 95% de la cuota de mercado en banda ancha fija. Esa es la definición exacta de oligopolio competitivo que daba hace unos años el consejero delegado del grupo Vodafone, Vittorio Colao. Es decir, que la totalidad del mercado se reparta entre un núcleo reducido de compañías con el fin de mejorar la inversión y el empleo (exponía).

Fuente | CNMC

Aunque ese argumento puede no favorecer (ni convencer) a todos. En concreto, MásMóvil tiene una tarea muy compleja en estos momentos, dado que el mercado residencial está creciendo de manera muy lenta, y sus objetivos puede que no sean tan sencillos.

MásMóvil y las 400.000

En la pasada primavera, MásMóvil presentó un plan estratégico con 2018 como horizonte. En el informe se aludía a un crecimiento de unos 400.000 clientes de banda ancha fija durante los dos próximos años.

Pero no será sencillo por dos motivos. El primero de ellos tiene que ver con que, por ejemplo, durante este año, y según datos de la CNMC, el conjunto de los operadores no ha tenido un crecimiento de nuevas altas superior a las 400.000 líneas.

Fuente | CNMC

Es decir, cuando un operador habla de nuevos clientes, se suman las personas que por primera vez se hacen un contrato, y, también, quienes vienen de otra compañía. Y ese es el segundo motivo. La portabilidad en banda ancha fija es mucho menos que en móvil. Cuando alguien apuesta por contratar un paquete convergente de un operador (móvil + fijo +TV), es más difícil que abandone la compañía. Además, ésta siempre puede renegociar y conseguir que el cliente no se vaya.

Por eso, el 2,5% de cuota de mercado que se planteaba MásMóvil es complicado, incluso sumando las sinergia que pueda tener con Yoigo y el empuje económico que eso representa.

MásMóvil sin dragones

Los dragones los pone Juego de Tronos. Y de eso MásMóvil de momento no tiene. Los operadores han iniciado una nueva guerra, una vez superada la del fútbol; ahora es turno de las series. La compañía comandada por Meinrad Spenger no tiene ni fútbol, ni series, al menos por el momento. Eso lastra la capacidad para generar, no solo ingresos, sino también nuevas altas.

Por lo tanto, MásMóvil deberá hacer frente a estos dos muros. Por un lado una cuota de mercado que no van a soltar los grandes operadores. Y por otra parte, el de competir, al menos por ahora, con menos recursos para captar clientes.