“No pasa nada, puede ser compatible”. Esa, seguramente, fue la respuesta que se dio cuando se propuso a Sebastián Albella para presidir la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Alguien con criterio debió sugerir que sería arriesgado proponer a una persona que ha estado implicada en la gestión estratégica de grandes compañías españolas. Pero sus palabras cayeron en saco roto. Las primeras consecuencias llegan ahora.

En menos de un mes, el nuevo presidente del órgano regulador del mercado de valores ya ha tenido que abstenerse en una votación. Pero no será la única, ni la última. De hecho, el grupo parlamentario socialista puso el grito en el cielo cuando se propuso a Albella para dirigir la CMNV. Parecía evidente que su pasado en el despacho de abogados Linklaters desaconsejaba su nombramiento, pero todo siguió adelante.

Y ahora llegan los primeros problemas. La semana pasada en Albella se abstuvo durante su primera reunión al frente del organismo en el momento en el que se abordó la decisión de eximir a la filial de renovables de Siemens de lanzar una opa sobre Gamesa.

Fuentes de la CNMV han asegurado a Europa Press que Albella no solo se ausentó de la reunión del consejo en el momento de abordarse el asunto, sino que no ha querido participar en ninguna de las fases del proceso de decisión acerca de esta operación, ya sea en la elaboración de informes o celebración de encuentros.

Albella adoptó la decisión para cumplir con el artículo 12 de la ley de los altos cargos de la Administración, que obliga a abstenerse en decisiones que puedan originar conflictos de interés. Como ya indicó en el Congreso, su determinación es la de cumplir rigurosamente con lo establecido por esta norma.

El nuevo presidente de la CNMV había estado cerca de un año trabajando como socio de Linklaters y asesorando en operaciones. A principios de noviembre, cuando supo que podría convertirse en presidente del supervisor, dejó de trabajar en la fusión entre Siemens y Gamesa.

Albella el abstencionista

Este caso con la fusión de Siemens y Gamesa solo es la punta del iceberg. En unas semanas la situación puede volver a repetirse. En concreto, con la compra de Tecnocom por parte de Indra, en una operación donde las dos compañías son cotizadas.

Y es que Albella ha asesorado de manera directa a Tecnocom en la venta de la compañía tecnológica. De hecho, él mismo tuvo que cesar en dicho asesoramiento cuando ya supo que iba a ser nombrado. Por ello, todo hace indicar que si la CNMV tiene que intervenir en la toma de alguna decisión sobre la compra, tendrá que abstenerse de nuevo en las reuniones y la votación.

Aunque no son las únicas incompatibilidades. Desde el momento que se supo su nombramiento, han salido a la luz varios casos donde Sebastián Albella ha estado implicado de manera directa. La gestión de Abengoa es uno. Linklaters habría participado en la elaboración del plan de reestructuración que ha permitido a la compañía energética evitar el concurso de acreedores y la previsible liquidación.

Asimismo, también se relaciona a Albella con Banco Santander, puesto que desde su bufete se habría asesorado para la creación de sociedades mixtas. Entre los clientes, también destacan las entidades que han financiado a la inmobiliaria Merlin (otra cotizada).

Las excusas de Albella… que no lo son

Desde el entorno de Sebastián Albella y su antiguo despacho se han apresurado en decir que en muchos casos, como el de Abengoa, el actual presidente no participaba de manera directa en los asesoramientos. Pero todo es bastante complejo de asumir.

En el verano de 2015 Albella pasó a ser parte del consejo mundial de Linklaters. Se trataba del principal órgano de administración de la firma, en la que están representadas todas las jurisdicciones donde el bufete está presente. Por lo tanto, la actual situación del presidente de la CMNV es delicada porque tenía el conocimiento, al menos, de las cosas importantes que pasaban a su alrededor.