La multinacional sevillana avanza en su plan de desinversiones, pero no tanto como desearía. Aunque Abengoa se ha deshecho de importantes plantas por sustanciosos importes, los activos que tienen colgado el cartel de “se vende” todavía suman 5.000 millones de euros, y de ellos tan sólo ha conseguido desprenderse de 149 millones.

Es tan sólo el 2,91% de lo que está en sus planes. Tal y como ha comunicado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por el momento sólo ha vendido su participación en Yoigo, por 21 millones de euros, y varias plantas de biocombustible en Estados Unidos, por 128 millones de euros.

En total, la compañía contaba con 5.116 millones de euros en activos no estratégicos de los que se quería desprender a 30 de septiembre de este año, aunque estas dos operaciones, cerradas entre septiembre y octubre, han rebajado el monto a 4.967 millones de euros. Todavía hay un largo camino por recorrer en Abengoa.

La compañía ya ha asumido importantes sacrificios. Los activos a la venta, que ahora valen 5.000 millones de euros, se han devaluado un 36,9% en comparación con los 8.117 millones en los que estaban tasados estos intereses económicos.

Los principales lastres en el balance de la compañía han sido las plantas de bioetanol de Abengoa en Estados Unidos, Europa y Brasil, que han pasado de suponer 3.055 millones de euros a 31 de diciembre del año pasado a limitarse a 954 millones. Asimismo, la empresa ha tenido que asumir importantes rebajas en el valor de sus líneas de transmisión de electricidad en Brasil, de 2.030 millones a 1.418 millones de euros.

Sin embargo, otros activos se han revalorizado. Es el caso de dos plantas solares en Sudáfrica, Khi Solar One y Xina Solar One, que han pasado de valer 155 millones a 211 millones. Lo mismo sucede con una planta de ciclo combinado mexicana, que ahora está anotada con una estimación de 254 millones de euros en lugar de los 159 millones a los que constaba a finales del año pasado.

Por otro lado, Abengoa le ha precisado a la CNMV que en los 9 primeros meses del año ha acumulado un importe de financiación vencida y no pagada de 1.857 millones de euros, de los que 326 millones son intereses. Entre los intereses la compañía destaca los 20 millones como penalización de la demora en el pago de estas obligaciones; Abengoa espera que, en virtud de su acuerdo de reestructuración, no tenga que pagar estos intereses de demora.

Tribunales

Los planes de Abengoa han recibido el visto bueno de los tribunales, dado que el juez Pedro Márquez homologó el pacto alcanzado por la inmensa mayoría de los acreedores para salvar la compañía. Sin embargo, el viacrucis judicial continúa.

Los acreedores díscolos que ya impugnaron la prórroga que recibió Abengoa en primavera han vuelto a la carga y han recurrido la decisión del magistrado con la que la empresa se ha salvado de la quiebra.

El caso Abengoa sigue en los tribunales también por otro frente, el de las responsabilidades que se les exigen a los consejeros que estuvieron al frente de la compañía durante su caída en desgracia. Uno de los imputados cuya participación en el descalabro de la empresa se cuestiona es el del exministro socialista Josep Borrell.