La gestión del turismo en Barcelona se ha convertido en un debate esencial para la ciudad. Con la llegada de Ada Colau a la alcaldía, alguna de sus grandes medidas pivotó sobre ese tema. Y, por daños colaterales, la plataforma de alquiler vacacional Airbnb se puso en el punto de mira como uno de los males. Ahora, ambas partes tienen una relación tensa. Y se pondrá más complicado porque Colau sigue ganando poder, pese a que la compañía de reservas se muestra más dialogante.

Hace unas semanas la alcaldesa de Barcelona comunicaba públicamente que se han abierto unos expedientes sancionadores contra Airbnb y HomeAway a cuenta de los anuncios sobre alquiler vacacional que hay en sus webs. La suma asciende hasta los 600.000 euros y, lo peor para estas compañías, es que la situación no se detendrá ahí.

La nueva alcaldesa de la Ciudad Condal tiene como gran objetivo mejorar la gestión turística de la ciudad. Entre las actuaciones, como la moratoria para construcción hotelera, también quiere racionalizar el uso del alquiler vacacional, y aquí ha encontrado en Airbnb su gran enemigo.

Y está de enhorabuena para mostrar su poder. Esta semana la prestigiosa publicación norteamericana ‘Politico’ le ha incluido en la lista de las personalidades más influyentes de Europa para los próximos años. En concreto, la sitúa en el quinto puesto. Y aseguran que “el futuro de España podría descansar sobre sus hombros”.

¿Pero por qué es importante justo ahora este espaldarazo mediático para Ada Colau? ¿Influirá en su visión sobre Airbnb?

Airbnb quiere diálogo

Esta toma de fuerza de la alcaldesa coincide justo cuando Airbnb está más dispuesta que nunca a negociar su forma de actuar en los principales mercados donde sus usuarios reservan y alquilan pisos.

De hecho, desde AirbnbCitizen han preparado una serie de herramientas sobre políticas de actuación de la plataforma para que las ciudades pueden basarse en ellas. Además, tratan temas -hasta ahora algo tabú- como los impuestos y la privacidad de los datos personales. Asimismo, también abordan en esa hoja de ruta para negociar con las ciudades, normas de comportamiento de los inquilinos y responsabilidades legales de los mismos.

airbnb

Sobre estos contactos entre las ciudades y Airbnb ya hay ejemplos. Amsterdam ha sentado en la misma mesa a los responsables de la ciudad y de la compañía, y están llegando a una serie de acuerdos para que el turismo que genera la plataforma a la ciudad sea desarrollado de forma responsable y sostenido.

Y no es el único lugar. En New Orleans (EEUU) han ido un paso más allá, y por ejemplo Airbnb compartirá datos de usuarios con la propia ciudad. Asimismo, la plataforma se ha comprometido a que sus usuarios tengan un registro oficial de las personas que alquilan sus pisos y pone una serie de limitaciones en cuanto a los días consecutivos de alquiler y las zonas donde se lleven a cabo.

Multas o palabras

Estas ciudades son un ejemplo de los lugares donde Airbnb está negociando directamente las condiciones se sus servicios. Pero hay más. Hasta una lista de 140 localidades publica AirbnbCitizen en su informe de buenas prácticas. ¿Será Barcelona una de ellas?

Ada Colau, y esa influencia que le otorgan, tendrá la llave para un diálogo productivo o, por el contrario, una lucha de poderes con sanciones, multas y vecinos molestos. La clave está en saber cómo usará la alcaldesa ese poder. Sobre todo porque marcará el camino de los que hagan otras ciudades como Madrid, Sevilla o Valencia.

Imagen | ‘Open Grid Scheduler