Se trata del gran rico de España. Amancio Ortega es el Bill Gates patrio. Una de las mayores fortunas del mundo que siempre está en entredicho, haga lo que haga. Aunque esta vez puede que el golpe de imagen sea de los más duros.

En concreto, el grupo de los Verdes europeos/Alianza Libre Europea en la Eurocámara ha presentado este jueves un informe en el que critica que la compañía Inditex se haya ahorrado alrededor de 585 millones de euros con su sistema internacional de fiscalidad, unas prácticas que ha reconocido al mismo tiempo que “son legales”.

El informe, que toma como referencia el periodo 2011-2014, apunta que la compañía dueña de Zara y otras siete empresas del sector textil consiguió evitar el pago de millones de euros en impuestos a través de “técnicas agresivas”. Aseguran que la firma basa distintas de sus filiales en Holanda, Irlanda y Suiza, donde podrían beneficiarse de tipos más bajos que en otros países.

De inmediato, las principales conclusiones del informe han sido rebatidas por Inditex en un comunicado en el que se asegura que la compañía “cumple escrupulosamente con la normativa fiscal en los 93 mercados en los que está presente”. La empresa, que dice tener una “política de máxima responsabilidad fiscal en todos los mercados”, contribuyó en los últimos cuatro ejercicios al impuesto de sociedades en los países en los que se encuentra con más de 4.400 millones de euros. Siempre bajo su versión.

En realidad, todo lo que rodea a Amancio Ortega e Inditex no deja de ser un línea en espiral sobre la ética, la moral, el bien y el mal. La vida y el contexto del empresario gallego viaja entre dos aguas: la de villano que ha hecho de todo para ser el más rico. Y la de empresario que ha ayudado a generar riqueza.

El villano que hace lo que sea

Uno de los grandes golpes que se ha llevado últimamente se lo endosó el programa ‘Salvados’ de La Sexta. Con Jordi Évole sin dejar títere con cabeza, el reportaje Las víctimas de la moda presentaba el modo en que trabajan muchas personas en países asiáticos que producen para Inditex y sus marcas.

Con las debidas dosis de miseria, se generó un fuerte revuelo en las redes sociales y los medios de comunicación. Nadie lo asumió como algo nuevo o desconocido. Pero cuando está de por medio Amancio Ortega, el gallego hecho así mismo, quizá cuesta más asumirlo. Zara es una de las marcas de moda barata por excelencia, y, al final, ser cómplice de la situación tampoco resulta agradable.

Y no es lo único que, tradicionalmente, se le ha reprochado al empresario. Su labor filantrópica siempre se ha puesto en cuestión. Incluso, preconiza su propia figura, la de villano y héroe. Haga lo que haga, donar dinero incluido, siempre deriva en que hay intereses ocultos.

El héroe económico

Hace unos meses un video conmovió a mucha gente. Aunque, como es lógico, también llenó de repulsa al resto. Amancio Ortega en su 80 cumpleaños recibía una entrañable sorpresa de su hija, Marta Ortega, y de cientos de empleados de Inditex que le daban una calurosa ovación.

De nuevo, trending topic, tendencia en todas la redes sociales, los medios de comunicación… un menosprecio a los empleados… un símbolo del empresariado español… cada uno enfoca la mirada como le parece.

Por último, sus grandes movimientos empresariales los está llevando a cabo en el sector inmobiliario. A través de su brazo inversor Pontegadea, compra, vende y gestiona un patrimonio que se eleva a cifras solo al alcance de Amancio Ortega. Héroe y villano con un nuevo frente abierto sobre unas posibles trampas fiscales que deberá resolver cuantos antes. Aunque la rueda sobre su figura no deja de crecer.