España se plantea un nuevo reto en el turismo. Tras poner de manifiesto en el ‘Summit Shopping Tourims & Economy’ 2016 la necesidad de aumentar el gasto turístico en el país, las principales ciudades fijan su objetivo en atraer al turista chino. El principal ‘Tourist shopper’ del mundo. Para ello, tendrán que lidiar con uno de los principales problemas, el ahorro que supone la economía colaborativa.

Madrid y Barcelona lo tienen claro. Hay que lanzar una propuesta que atraiga al turista de lujo para fomentar el gasto. Así lo reflejaron Miguel Sanz, director de Madrid Destino en el Ayuntamiento de Madrid y Jaume Collboni, director del área de Empresa, Cultura e Innovación del Ayuntamiento de Barcelona durante una mesa redonda celebrada durante el evento.

“El turismo de calidad es el que da un valor añadido, mayor gasto per cápita. Pero también el que tiene un alto valor social. Aquel que ayuda a una mejor distribución del impacto económico del turismo”, afirma Sanz.

El atractivo del turista chino

Los asiáticos son los principales ‘tourit shopper’ a nivel mundial. En 2015, 120 millones de turistas chinos viajaron por el mundo, gastando 229.000 millones de dólares en compras según los datso de GFK. De todos ellos, España sólo recibió un 0,3%. Con un gasto de 960 euros.

Tal y como prevé la Administración Nacional de Turismo más de 600 millones de turistas chinos viajarán al extranjero en los próximos cinco años. Con estos datos, no es de extrañar que tanto Madrid como Barcelona intenten “promocionarse conjuntamente y hacer una marca destino en China” como señalaba Miguel Sanz.

La problemática de la economía colaborativa

Los turistas que visitan España son en su mayoría europeos. Hasta más de un 88% de los turistas extranjeros que recibe el país son comunitarios según los datos de GlobalBlue. Tal y como apunta un informe publicado por Airbnb en 2015, 162.400 personas se hospedaban con la plataforma en Madrid. De las cuales, hasta un 65% eran europeas.

El gasto medio diario por estos turistas fue de 181 euros. Y el 25% afirma que no se habrían quedado tantos días en la ciudad si no hubiesen reservado con Airbnb. Es decir, hay una mayor estancia en las ciudades destino y un gasto menor. Sin contar que se trata de un alojamiento que resta beneficio a los hoteles de la ciudad.

En Barcelona, la guerra con Airbnb trae cola. Como ya contó SABEMOS, el Ayuntamiento incoaba dos nuevos expedientes sancionadores a Homeaway y Airbnb con una multa de 600.000 euros por anunciar pisos turísticos ilegales en sus páginas web. Además, debido a la saturación turística que ha sufrido durante estos años la ciudad y ante la situación que expuso Ada Colau contra las plataformas, los residentes comenzaron a manifestarse en contra de un turismo masivo.

Collboni quiso señalar que Barcelona es “una ciudad con un factor turístico potente” pero que “no pretende ser una ciudad turística”. Por lo que cree que una sostenibilidad, en torno a una convivencia con la ciudad, donde todos los actores vean el turismo de la misma manera como una clave para llegar a la calidad.

¿Ha creado la economía colaborativa un turismo low cost que afecta al gasto que debería generarse en las ciudades destino españolas? ¿Es un problema contra el que Administraciones y operadores privados podrán hacer frente? Hoy por hoy, parece ser algo que se les escapa de las manos. Y no pretende estar a su alcance.