El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, ha vivido unos meses inquietos y difíciles. Las maniobras para moverle la silla y forzar su salida de la entidad han sido constantes y especialmente intensas en las últimas semanas. Al directivo gallego le han salido enemigos de todas las esquinas y cada accionista de referencia le ha tendido una emboscada. La presión era insostenible pero en lugar de irse, le van a echar.

Esta vez tenía las de perder; de hecho, la cotización del Popular ha rebotado en cuanto se ha conocido que el consejo de administración de la compañía había decidido nombrar a un nuevo presidente. Es una señal elocuente que el día en que se consuma su fin de ciclo las acciones suban un 13,66%.

La bajada de las últimas semanas no es una casualidad. El Banco Popular lleva en caída libre desde el inicio de la crisis española, aunque en los primeros años de Ron la entidad experimentó un importante avance. Tan bien le iba a la entidad que en 2005, con Ron ya de copresidente, la empresa decidió realizar un split, una división de cada acción en varias. En ese caso, los títulos del Popular eran tan caros que los dividieron por 5 para dar más fluidez a su cotización.

Pasado poco tiempo, y cuando el negocio ya le iba rematadamente mal, el banco dio marcha atrás. En 2013 decidió realizar un contrasplit, la operación inversa, para que cada 5 acciones se convirtieran en 1. Es el resumen del mandato de Ron: la crisis ha arrastrado al Popular hasta el suelo de la bolsa española.

Para muestra, tres botones: el día que ascendió a la copresidencia, el 20 de octubre de 2004, los títulos del banco cerraron la sesión en bolsa a 43,92 euros. El 21 de marzo de 2006, día en que se convirtió en el único líder de la entidad tras la dimisión del otro copresidente, Javier Valls, la cotización estaba en 12 euros, que sin el split de 2005 habrían sido 60 euros. Después de que ayer se anunciara que el consejo de administración ha propuesto a Emilio Saracho como sustituto de Ron ante la junta general de accionistas, los títulos acababan la jornada a 0,94 euros.

Durante su mandato, el Banco Popular ha pasado de ser la tercera entidad más grande de España y de absorber al Banco Pastor durante la reestructuración bancaria a ser el último banco del Ibex 35 en capitalización bursátil, con 3.928 millones de euros. Tan sólo en lo que va de año la acción del Popular ha caído un 72%. Así las cosas, los accionistas están encantados de que se vaya.

Desencuentros

La brecha entre el accionariado y la dirección de la compañía se ha agrandado en las últimas semanas. Sobre todo por la ampliación de capital de 2.500 millones que se anunció en mayo y que diluyó el valor de las acciones que entonces circulaban.

Las tensiones en el consejo, órgano de representación de los accionistas, también se han dejado notar tras la decisión de crear un banco malo que aglutine los activos tóxicos de la entidad, los inmuebles que lastran su balance.

Por si no fuera poco, los accionistas también han tenido que sufrir la erosión de sus valores por la elevada proporción de posiciones cortas en el Banco Popular. Los inversores bajistas, que apuestan a caídas en el precio de las acciones, se han cebado con la entidad y han llegado a controlar el 8,6% del capital. Olían sangre, así que han afilado sus colmillos.

Todo esto no ha hecho más que bajar el precio del Popular, en caso de que otro competidor lo quiera comprar. Es una hipótesis más que posible, dada la debilidad de la entidad, pero también es una opción que muchos ven como la única forma de rentabilizar su inversión en el banco. Es lo que parece que defiende la familia mexicana Del Valle: en los últimos días se ha especulado con las maniobras que ha puesto en marcha el exconsejero Antonio del Valle para zafarse de Ron.

Un precio de ganga y unos accionistas con ganas de vender. Es el momento perfecto para una fusión. La mayoría de los bancos españoles reconocen en conversaciones privadas haber tanteado integraciones con otras entidades; además, todos se muestran abiertos a evaluar la conveniencia de alguna que otra operación de este tipo. Sin embargo, nadie ha dado todavía el paso de comenzar la nueva oleada de fusiones.

El que reconoció hace meses que había analizado la posibilidad de integrarse con la entidad hasta ahora presidida por Ángel Ron fue su homólogo en el Banco Sabadell, Josep Oliu. Sin embargo, en declaraciones recientes ha señalado que ya no están interesados en el Banco Popular.

Novias no le van a faltar al Popular, con un precio tan barato.

Foto: Efe