Si los plazos se cumplen, 2017 será el año en que se suprima el Mercado 15 de la regulación en el sector de las telecomunicaciones. Se trata de la norma que supervisa el acceso mayorista en el segmento móvil. Es decir, controla el alquiler que hacen de las redes los operadores que no tienen red, a los que tienen infraestructura como Telefónica, Vodafone y Orange. Y precisamente este último es quien genera cierta controversia debido al poder significativo que está cogiendo en este negocio.

Todo arrancó el pasado verano cuando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidió suprimir el Mercado 15. Se hizo mediante propuesta pública, que todavía no ha llegado a la Comisión del organismo, y que, no obstante, deberá pasar por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda digital; así como la Comisión Europea, por si tuvieran algún tipo de alegación.

El motivo para que la CNCM haya tomado esta decisión es porque considera que el mercado de acceso a redes móviles tiende hacia la competencia efectiva. Durante este tiempo, los precios mayoristas que los operadores virtuales (OMV) pagan a los operadores de red se han ido reduciendo progresivamente tanto para la voz como para los datos. Esto ha permitido, según el regulador, que los OMV puedan mejorar los precios ofrecidos a sus clientes, en línea con las ofertas de los operadores de red.

Pero esta decisión se tomó en verano. Antes de que Orange se haya quedado, casi, como la única compañía que ofrece sus redes en alquiler, y después de que Vodafone haya manifestado públicamente que su precio mayorista estará acorde con la calidad de su red y, por lo tanto, no van a entrar en una guerra de precios rebajando los suyos. En otras palabras: que no les convence este segmento de negocio.

Para Movistar, mientras, no parece que sea un negocio que le llame la atención. De este modo, el operador naranja es ahora mismo el gran dominador mayorista, al menos por volumen, tanto de OMVs grandes, como otros locales más pequeños.

¿Puede poner Orange los precios que quiera?

Fuentes del mercado aseguran a SABEMOS que hay muchos operadores virtuales con ciertas reticencias a la situación que está por venir. Saben que la CNMC se ha guardado bajo la manga la posibilidad de controlar los precios, pero no les consuela.

Incluso, desde el regulador aseguran que tienen en todo momento la capacidad de intervenir si, por ejemplo, retiran el acceso a la red o se pusieran en práctica subidas de precios como la que temen muchos pequeños operadores. Pero eso no basta.

El temor que tienen los virtuales es que se actúe tarde y lento, cosa que para un negocio con márgenes tan estrechos, no es solución. De ahí su miedo. Si Orange se queda como referencia en el mercado mayorista, puede tener una política de mantener los precios como hasta ahora. No hace falta que lo suba, al no haber competencia por parte de Vodafone o Telefónica para competir en este segmento, lo que nunca habrá será una bajada de precios.

También es cierto, argumentan fuentes del sector, que Orange no tirará piedras contra su propio tejado. Ahora mismo está dando red de forma directa e indirecta a un gran número de operadores virtuales y locales que engordan sus cuentas sin ningún esfuerzo. No tendría sentido, por lo tanto, que Orange quisiera estrangular con los precios a esos OMV.

¿Por qué hay miedo?

El miedo está. Primero porque ahora no habrá nadie controlando a priori. Pese a esa intervención que habrá en caso de malas prácticas por parte de la CNMC, el problema ya estará causado si un operador virtual no tiene acceso a la red.

El segundo temor tiene que ver con la dinámica del mercado. Cualquier compañía, sea grande, pequeña o especializada para empresas, necesita ofrecer servicios convergentes (fijo + móvil). No pueden prescindir de vender un producto empaquetado con todo, incluyendo 4G para móvil. Aunque, lógicamente, necesitan que los costes estén ajustados, porque de lo contrario nunca podrán competir.

Por todo ello, cuando se desregule el mercado finalmente, habrá que ver cómo se comporta Orange. Sin que haya una gran competencia en el segmento mayorista, podrá elevar los precios hasta el punto que no suponga un problema regulatorio. Otra cuestión es que guste a quienes alquilan su red.