Este término utilizado mucho en las sesiones americanas, haciendo referencia sobre todo a la franja horaria comprendida entre las 12:30 horas y las tres del mediodía, en horario americano, es conocido entre los profesionales del ,mercado. La cuestión es que durante esta franja horaria la mayoría de operadores y gestores de Wall Street paran para comer y detienen mucho el flujo de volumen de las operaciones.

Esta situación obviamente es conocida por lo que se produce un efecto contagio en el resto de plazas mundiales, provocando que una pequeña parte de la sesión se quede con bastante menos liquidez y con oscilaciones de precios bastante pequeñas.

El problema básicamente es que durante la calma chicha del mediodía el mercado se vuelve errante y aburrido por lo que prácticamente es inútil operar, ya que el mercado prácticamente no se mueve.

No es demasiado conveniente operar en el mercado durante esta franja, pues al carecer los activos de movimiento y desplazarse en unos rangos tan pequeños, la eficiencia de la operativa se reduce drásticamente. Las comisiones que podemos llegar a pagar ante un mercado en un micro-rango, con poco volumen y liquidez son relativamente más altas y poco productivas, porque hasta que no acabe esta calma chicha el mercado no va a coger una dirección clara.

La cuestión es que durante la mayoría de las últimas sesiones estamos experimentando una calma chica, prácticamente inédita durante toda la sesión. Mientras que los operadores en Europa esperan un incremento de la volatilidad y se hartan de dar de comer a las palomas, la bolsa norteamericana está en máximos históricos, lo que supone que desde este lado del charco, sólo nos queda estar de brazos cruzados esperando que venga el temporal.

Daniel García, analista de XTB