Desde que Philo Farnsworth creó el primer televisor completamente electrónico y logró emitir la primera señal de televisión -una simple línea en movimiento- en 1927, la tecnología de la imagen ha experimentado una profunda transformación.

Al mismo tiempo, el televisor se ha consolidado en los hogares como el principal dispositivo de entretenimiento e información, capaz como ningún otro de reunir a su alrededor a familia y amigos. Y eso que, desde hace unos años, tiene que pelear con el teléfono móvil para ser la principal pantalla.

Los primeros televisores domésticos, primero en blanco y negro, y luego en color, llegaron en la década de 1970 y, veinte años después empezaron a desarrollarse los televisores planos. Uno de los grandes hitos en la historia de la televisión se produce a finales de los ’90, con la aparición de la televisión digital.

A este avance le seguirían otros, ya en la década de 2000, como la introducción de los semiconductores y paneles LCD, la llegada de los televisores inteligentes con tiendas de aplicaciones o el primer televisor FHD 3D del mundo.

¿Pero en qué situación está ahora mismo la televisión? ¿Ha conseguido mantener su peso dentro del hogar frente al móvil?

Números para el optimismo

De momento, los fabricantes de televisores pueden estar cómodos. Al menos con los estudios que ellos mismos hacen, puesto que el viento les sigue soplando a favor.

De este modo, según un estudio de Samsung e Ipsos, que elaboraron para analizar el papel del televisor en la vida de los españoles y cuáles son los recuerdos más potentes asociados a este dispositivo, el primer dato que llama la atención es el alto consumo televisivo que sigue existiendo hoy en día.

A pesar de la variedad de fuentes y plataformas de entretenimiento que tienen a su disposición los consumidores, el 85% de los españoles ve la televisión todos los días, con una media de 2,3 televisores en casa.

Además, el 84% suele ver la televisión en la plataforma tradicional, el 37% consume la televisión de pago, el 27% usa el ordenador para verla, el 14% consume contenidos en streaming, el 9% usa la tablet y el 6% suele hacerlo desde el móvil.

El 32% de los españoles comentan además los contenidos que están viendo por televisión a través del teléfono móvil, ya sea en sus redes sociales o en las ‘apps’ de mensajería. Este hábito se convierte en una situación recurrente para el 54% de los espectadores menores de 30 años.

La posesión del mando a distancia sigue siendo motivo de disputa familiar, ya que solo 2 de cada 10 españoles puede presumir de tener el control del mando todo el tiempo que ve la televisión, una cifra que baja aún más entre los que tienen hijos. Muchos españoles recuerdan también cuando sus padres los utilizaban de “mando” en su infancia y les tocaba levantarse para cambiar de canal (74%).

Una máquina de generar recuerdos

A todas estas cifras hay que añadir que tele se ha convertido en parte esencial de nuestra vida, y así lo recordamos. Los programas de televisión que nunca se pierden los españoles son la final del Mundial (40%), la final de la Champions (38%), los Juegos Olímpicos (31%), el sorteo de la Lotería de Navidad (27%) y el festival eurovisivo (21%).

Sin embargo, nada se mantiene tan vivo como los recuerdos de la niñez: para 9 de cada 10 españoles, uno de los mejores momentos del día en su infancia era ver su programa o serie favorita en la televisión.

Con la serie Verano azul, por ejemplo, crecieron más de 20 millones de españoles, y un 31% aún recuerda la muerte de Chanquete como uno de los momentos televisivos más inolvidables. Entre los momentos televisados que más nos han emocionado, destacan la caída de las Torres Gemelas el 11S de 2001 (67%), los atentados del 11-M en Madrid (60%) y el Mundial de fútbol en Sudáfrica, con victoria de la selección española, de 2010 (45%).

Imagen | ‘Dailyinvention